martes, 26 de abril de 2016

Ustedes fueron llamados a la libertad; solamente que no usen la libertad como pretexto para la carnalidad.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





Nos preparamos para alimentar al rebaño
Frutos de la carne y del Espíritu
Gálatas 5:13-26
13 Vosotros fuisteis llamados a la libertad, hermanos; solamente que no uséis la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, servíos los unos a los otros por medio del amor, 14 porque toda la ley se ha resumido en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  15 Pero si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que no seáis consumidos los unos por los otros. 
16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y así jamás satisfaréis  los malos deseos de la carne. 17 Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, para que no hagáis lo que quisierais. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 
19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: fornicación,  impureza, desenfreno, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, 21 envidia,  borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. 
22 Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, 24 porque los que son de Cristo Jesús  han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 
25 Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu.  26 No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros. 

LA VERDADERA LIBERTAD
La libertad en ser espiritual, Gálatas 5:13-26
En su epístola, el Apóstol no ha definido la libertad espiritual. El ha mencionado la libertad que el cristiano tiene (Gálatas 2:4; Gálatas 4:26, Gálatas 31; 5:1), pero no la ha aplicado prácticamente a la vida cristiana. En esta porción, Pablo menciona la naturaleza de la vida en el Espíritu y es por el poder del Espíritu que el cristiano puede vivir para Dios y no para la carne. La libertad del cristiano no es para pecar sino para servir a Dios.

Pablo recuerda a los hermanos en Galacia que ellos fueron llamados con el propósito de ser libres (v. 13). 
Ellos salieron de la esclavitud del pecado para una libertad en Cristo. La libertad que un cristiano tiene en Cristo es limitada en el sentido que no se puede usar para la carnalidad. Esta es la palabra sarx y es el elemento corrupto de la naturaleza humana. Su apetito son las cosas que no le agradan a Dios. La carne es mencionada por Pablo como la naturaleza pecaminosa (Gálatas 5:13, Gálatas 16, 17). Parece que algunos de los enemigos de Pablo podían argumentar que la vida de la libertad espritual según el evangelio de Pablo podía guiarlos a los caminos del pecado. Por esta razón era importante seguir la ley para que ésto no sucediera. 
El argumento del Apóstol era que la ley tenía el propósito de esclavizar. Pero en el Espíritu, el cristiano sirve a otros en amor. Es el amor de Dios que hace un servicio y es totalmente diferente a la esclavitud externa de la ley. Jesús dio este ejemplo en su vida y en sus enseñanzas (Fil. 2:5–7; Luc. 22:24–27).
Joya bíblica
Más bien, servíos los unos a los otros por medio del amor, porque toda la ley se ha resumido en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:13, 14).
Si los gálatas querían seguir a través de un guía en su caminar en la vida espiritual, ese guía es el amor. 

En el amor se cumple toda la ley (v. 14). Pablo cita Levítico 19:18b. El amor no hace el mal a su prójimo, por ésto toda la ley se cumple en el amor. Jesús citó Levítico 19:18b como el segundo mandamiento junto con el primero que fue el amar a Dios sobre todas las cosas y que se encuentra en Deuteronomio 6:4 (Mar. 12:28–31). 

El amor es el cumplimiento del espíritu de la ley y es el amor de Dios que el cristiano experimenta en su relación personal con Cristo. El Apóstol explica más acerca del amor del cristiano en el cumplimiento de la ley en Romanos 13:8–10

El cristiano que es salvo por gracia sin ningún mérito recibe el Espíritu de Dios y trabaja y ama a su prójimo porque tiene el amor de Dios. Este es el cumplimiento de la ley en la nueva dispensación de la gracia.

Esta es la clase de amor que las iglesias en Galacia debían estar experimentando. Las palabras os mordéis y os coméis (v. 15) tienen que ver con animales salvajes que peleaban hasta morir. No sabemos de seguro la razón de estos pleitos. Posiblemente, eran pleitos parecidos a los de Corinto por sus carnalidades (1 Cor. 1:10–12; 3:1–4).

 Los pleitos podían ser por parte de los judaizantes y sus seguidores. Esto no es el ejemplo de hermandad cristiana, al contrario se estaban destruyendo unos a otros.

La respuesta al testimonio que estaban dando en la carne era caminar en el Espíritu (v. 16). Pablo había dicho a los cristianos de Galacia que por fe habían recibido el Espíritu Santo (Gál. 3:2, 5), ahora les dice que anden por el poder del Espíritu Santo. 

Andad está en el tiempo presente que indica algo continuo o un estilo de vida que es habitual. El camino del Espíritu es uno de libertad y de amor. El contraste al caminar en el Espíritu es el satisfacer la carne.

Pablo explica la necesidad de caminar en el espíritu (v. 17). Los deseos de la carne son contra el Espíritu. Todo cristiano tiene dos naturalezas, la pecaminosa que recibimos de Adán y la espiritual que recibimos de Dios cuando se cree, y viene por el Espíritu Santo (2 Ped. 1:4). Estas dos naturalezas se oponen en deseo y propósito.
 La carnal quiere satisfacer sus deseos carnales. La espiritual quiere agradar a Dios. El apóstol Pablo mencionó estas dos naturalezas en conflicto en su propia vida (Rom. 7:7–25, el Apóstol se refiere a la naturaleza espiritual como el deseo interno de hacer el bien). 
Para el cristiano, hacer lo que la naturaleza espiritual pide es experimentar la vida que tiene en Cristo (Rom. 8:2). El cristiano es libre pero su libertad es limitada a no hacer lo malo.
Una libertad disciplinada
Gálatas 5:13–15
En vez de pensar en la libertad como licencia para dar rienda suelta a las personas, Pablo recalca que es para actuar con responsabilidad.
1.     Debemos utilizar la libertad para obedecer al espíritu y no a la            carne, v. 13.
2.     Debemos utilizar la libertad para servir con amor, vv. 13b, 14.
3.     Debemos utilizar la libertad para andar en el Espíritu, v. 16.
Alberto Schweitzer dijo: 
“Hay dos clases de personas en el mundo: los que ayudan a otros y los que no lo hacen.” 

El pasó su vida sirviendo a la humanidad, pero sintió una libertad profunda en hacerlo.

Pablo resume su argumento y concluye que el cristiano debe ser guiado por el Espíritu Santo y no está bajo la ley (v. 18). 

El Apóstol está diciendo que la vida en el Espíritu no es legalismo ni da licencia para vivir una vida en la carne. El vivir en el Espíritu no significa que la persona sea pasiva sino dejar que el Espíritu la guíe. 

La respuesta al Espíritu se puede interpretar en tres palabras que aparecen en esta epístola y son: 
  • Andad, 
  • guiados, 
  • vivimos (Gál. 5:16, 18, 25).
El caminar en la carne es evidente por sus frutos (v. 19). Cuando Pablo menciona la palabra evidentes no necesariamente se está refiriendo a los pecados cometidos en público donde se puedan ver, sino que todos estos hechos son producto de la naturaleza pecaminosa del hombre. 

No sabemos de seguro si el Apóstol escribió esta lista de pecados en orden de gravedad. Al leer esta lista podemos ver que hay cuatro divisiones obvias. Los primeros tres pecados son violaciones a la moralidad sexual. Los siguientes dos pecados mencionados en el v. 20 tienen que ver con el dominio de la religión. Los siguientes ocho pecados mencionados en los vv. 20, 21 tienen que ver con la relación con otros humanos. Finalmente, los pecados que tienen que ver con el alcohol en el v. 21.

El primer pecado sexual es la fornicación. La palabra griega que se traduce fornicación es pornéia y tiene que ver con cualquier actividad sexual ilícita. De esta palabra viene la palabra pornografía y es mejor traducirla inmoralidad. 

Esta palabra encierra la idea de adulterio, fornicación, homosexualidad, bestialidad y prostitución. 

La segunda palabra que Pablo escribe es impureza, akatharsía , y tiene un significado general de una impureza moral en pensamiento, palabras y hechos. Esta palabra, correctamente traducida como impureza, tiene el significado contrario a ser limpio y se usaba para referirse a una llaga podrida. 

También se usaba esta palabra para referirse a una persona que estaba ceremonialmente impura y no podía acercarse a Dios. 

El adulterio/fornicación y la inmundicia se aclaran aún más por el Apóstol cuando usa la palabra desenfreno. En el griego es asélgeia y tiene que ver con mostrar abiertamente y sin vergüenza estos pecados sexuales. 

Es una indulgencia sin restricción sexual donde no hay vergüenza ni interés de lo que los otros piensen ni las consecuencias que sus pecados traen a otros. El ser desenfrenado es típico a la actitud de hoy acerca del sexo y la inmoralidad.

El Apóstol continúa con los pecados de la religión
El primero es idolatría (v. 20). La palabra es eidololatría y tiene que ver con la alabanza a las criaturas en vez de al Creador. En los tiempos de Pablo, los gentiles alababan a otros dioses que no eran como el Dios viviente. 

Una parte de las obras de la carne es poner personas o cosas arriba del Dios viviente, esto es idolatría. En Colosenses 3:5, Pablo menciona la avaricia como idolatría por la simple razón de que el objeto que se desea intensamente se convierte en el objeto de alabanza. 

La segunda palabra que tiene que ver con los pecados de la religión es hechicería. En el griego es farmakéia y se traduce lit. como “farmacia”. En los tiempos antiguos, cuando se alababan los poderes malignos, esto se acompañaba con el uso de drogas que creaban un trance. 

El significado de la palabra entonces es negativo y es el uso de drogas para la brujería o en ritos paganos. Las drogas no solamente eran tomadas por los participantes sino también se usaban para crear algún tipo de brujería. En Exodo 7:22, la LXX menciona la palabra farmakéia para describir a los hechiceros en la corte del faraón. Otras referencias en el NT a esta palabra son: Apocalipsis 9:21; 18:23; 21:8; 22:15.

Después de mencionar los pecados de la religión, el Apóstol menciona ocho pecados contra el prójimo o pecados sociales (comenzando con el v. 20 hasta el v. 21). 

El primer pecado es enemistades. La palabra es écthra y tiene que ver con enemistad y hostilidad. Esta enemistad u hostilidad puede ser entre individuos o entre comunidades políticas, raciales y religiosas. Las enemistades son promovidas por el odio que alguien tiene por otra persona. 

El resultado del odio son los pleitos (éris ). El pleito está opuesto a la paz y posiblemente los gálatas estaban experimentando algunos pleitos en sus iglesias. Una de las preocupaciones de Pablo era mantener los pleitos fuera de las iglesias (1 Cor. 1:11; 3:3). Los pleitos entre cristianos destruyen las iglesias. 

La tercera palabra es celo (zélos ) y no tiene el significado de un celo positivo por las cosas de Dios sino por la clase de celo que es pecaminoso y egoísta. El contexto de un pasaje puede determinar de qué clase de celo está hablando el autor. 

La siguiente palabra es ira (thumos ) y tiene que ver con iras incontrolables como cuando una persona se enoja tanto que hace cosas fuera de lo común. También se usa cuando una persona tiene un celo negativo que actúa sin pensar. 

La quinta palabra es contiendas (erithéia ). Esta palabra se puede entender como ambiciones egoístas que traen rivalidades. Es cuando sólo se piensa en el grande “yo” y no en los demás y se usa a las otras personas como escalones para que el “yo” suba a cuenta de los otros. 

La siguiente palabra es disensiones (dicotasía ) y tiene el significado de divisiones o disensiones. Esta palabra fue usada por Pablo en Romanos 16:17 donde él les advierte contra los falsos maestros que causan divisiones con sus falsas doctrinas. El significado aquí es personas que causan divisiones o disensiones. 

La siguiente palabra es partidismos (áiresis ) y tiene el significado similar a las divisiones o disensiones. Esta palabra tiene el significado de riñas sobre temas o personalidades que traen una división peligrosa en un grupo. También tiene el significado de herejía que es contraria a las enseñanzas apostólicas (2 Ped. 2:1). La misma palabra aparece en 1 Corintios 11:19. En los partidismos se ve cuales son los verdaderos cristianos y cuáles son los herejes. 

La palabra envidia en el v. 21 es de la misma categoría que la palabra celo mencionada en el versículo anterior y no es una descripción nueva de la carne. En el griego es fthónos y tiene el significado de un deseo negativo de ambición a poseer lo que pertenece a otra persona. 

La palabra homicidio no aparece en algunos buenos manuscritos. La RVA omite homicidio porque sigue estos manuscritos (ver la nota de RVA). En todo caso, esta palabra no cambia nada en el contexto.

Las dos últimas palabras que el Apóstol menciona son con relación al tomar bebidas alcohólicas. 

La primera palabra es borracheras (méthe ) y tiene que ver con el tomar bebidas alcohólicas de una manera excesiva. 

La segunda palabra es orgías (kómos ) y tenía que ver más con las orgías que caracterizaban los cultos paganos. Las borracheras y las orgías estaban relacionadas en algunos cultos paganos y también lo están en el presente. Cuando una persona se embriaga se desmoraliza y queda totalmente controlado por el pecado.

Esta lista de los frutos de la carne no es exhaustiva, pero es representativa. Por esta razón el Apóstol dice: Y cosas semejantes a éstas (v. 21). Pablo hubiera podido seguir con la lista de pecados pero con lo dicho era suficiente para mostrar como la carne se opone al Espíritu. 

Después de concluír con los frutos de la carne, Pablo les exhorta como ya lo había hecho antes a no seguir en estos pasos (v. 21b). Y les advierte que los que practican tales cosas no entrarán en el reino de los cielos. 

La pregunta que se puede hacer aquí es: ¿Está Pablo enseñando que la salvación se pierde? Si notamos el tiempo del verbo “hacer” en el griego, está en el tiempo presente y se puede traducir “el que continúa practicando estas cosas”. Lo que Pablo está diciendo es que cuando una persona no cambia después de aceptar a Cristo y continúa con su estilo de vida anterior practicando continuamente los frutos de la carne, en realidad no ha aceptado el regalo de Dios y no es digno de su reino. Si asumimos que un cristiano pierde la salvación cuando cae en estos pecados, entonces caería todo el argumento de Pablo contra los judaizantes. Especialmente el cap. 3, donde el Apóstol argumenta que la fe de Abraham le fue contada como justicia.

Pablo continúa el contraste entre los frutos de la carne y el del Espíritu. Este contraste comenzó en el v. 19. Ahora, el Apóstol comienza a explicar el fruto del Espíritu Santo. Hasta este punto Pablo ha hablado de las obras de la ley que no pueden justificar a un pecador (2:16; 3:2, 5, 6). Ahora menciona las obras que vienen por el Espíritu de Dios y son producto del mismo Espíritu Santo y no del hombre. Esta lista del fruto del Espísritu Santo se puede dividir en la siguiente manera. Las primeras tres verdades tienen que ver con el cristiano en una relación con su Dios. La segunda parte de las virtudes tienen que ver con el cristiano en relación con otros en su vida social. Finalmente, la tercera parte de virtudes tiene que ver con el cristiano en su relación consigo mismo.

Pablo comienza con las primeras tres verdades que tienen que ver con la relación con Dios (v. 22). La palabra fruto está en singular. Las manifestaciones de la carne que están en plural son contrarias al fruto del Espíritu que está en singular. La razón por la que Pablo menciona la palabra fruto es que como un racimo de uvas, todos los frutos son parte de una sola unidad y todas estas virtudes deben estar en unidad en la vida de un creyente. El fruto del Espíritu es la evidencia de la llenura del Espíritu Santo (1 Cor. 12). La Biblia menciona muchas veces el concepto de frutos. La palabra se menciona 106 veces en el AT y 70 veces en el NT. El creyente da frutos no por su propio esfuerzo pero por el poder de Dios que está basado en una relación entre el cristiano y Dios (Juan 15:1–17).

La primera virtud es amor (agápe ). Es la primera virtud que el Apóstol menciona porque es el fundamento para las otras virtudes. Dios es amor y ama al mundo (1 Jn. 4:8; Juan 3:16). Fue por el amor no egoísta de Jesús que él vino a morir por la humanidad y debe ser el amor que el creyente debe manifestar cuando está lleno del Espíritu Santo. 

La segunda virtud es gozo (cará ) y tiene que ver con un gozo interno que es profundo y permanente, que fue prometido para aquellos que permanecieran en Cristo (Juan 15:11). El gozo del Señor es completo y no hay ninguna circunstancia humana que pueda quitar este gozo excepto el mismo cristiano cuando permite que Satanás se lo arrebate. 

La tercera virtud es paz (eiréne ). El gozo es un río de alegría que corre de nuestro corazón y que fluye por tener una relación correcta con Dios. La paz tiene que ver con la tranquilidad de mente que viene por la relación salvadora con Cristo. Como el gozo, la paz no depende de lo externo sino de Dios que trabaja todo para el bien (Rom. 8:28). Dios tiene un propósito y está en control de todas las cosas. Este es el testimonio que el Espíritu Santo nos da respecto a nuestro Dios y esto trae paz. La condición de paz que un cristiano tiene con Dios (Rom. 5:1) es afirmada por el Espíritu Santo en su corazón cuando el cristiano está lleno del Espíritu Santo.

Semillero homilético
Caminando en el Espíritu
Gálatas 5:16–26
Introducción: 
Pablo afirma que el cristiano vive con más felicidad porque tiene la paz en el corazón y un sentido de satisfacción en la vida, sin tener el remordimiento de conciencia por las prácticas de mundanalidad que dejan a uno vacío y solo. 

Si uno camina en el Espíritu tendrá los siguientes resultados:
I.    Así no se busca satisfacer los deseos de la carne. No responde en la sociedad con una actitud mundana, v. 16.
1.     Los deseos de la carne menguan paulatinamente.
2.     Las reacciones carnales a otros se ablandan.

II.   Así se tendrá disponible la iluminación espiritual para orientarse, vv. 19–21.
1.     El Espíritu Santo nos enseña al leer la Biblia.
2.     El Espíritu Santo nos guía al tener que tomar decisiones.

III.  Así su vida producirá los frutos del Espíritu Santo, v. 22–24.
Conclusión: 
Alguien que había practicado muchos vicios en la vida, al llegar a conocer a Cristo testificó que siempre pensaba de la vida cristiana como algo muy insípido, sin mucha diversión. Pero al convertirse descubrió que los cristianos se divierten más, porque sus diversiones son sanas y no dejan a la persona con los efectos negativos de tales vicios.

La segunda clase de virtudes que tienen que ver con el prójimo y están fortificadas por el amor, gozo y paz son las siguientes: 
- Paciencia (makrothumía ) que tiene que ver con una tolerancia o un sufrimiento prolongado que aguanta heridas que son infligidas por otros (v. 22). El Señor nos ha exhortado a que tengamos paciencia para con otros cuando nos dice: Vestíos... de paciencia (Col. 3:12). La virtud de la paciencia es necesaria en el discipulado de los nuevos convertidos al evangelio. El que tiene paciencia sabe sufrir y esperar por la liberación de Jehovah. 
- Benignidad (crestótes ) y significa tener bondad, como la bondad de Dios para los hombres. La palabra no tiene el significado de ser débil o tener falta de convicciones sino de ser de genio apacible. Es una persona que muestra benevolencia a otros. El apóstol Pablo pinta un cuadro de benignidad que él tuvo por los tesalonicenses cuando los visitó: Más bien, entre vosotros fuimos tiernos, como la nodriza que cría y cuida a sus propios hijos (1 Tes. 2:7). 
- Bondad (agathosúne ). Esta palabra tiene dos significados. Uno es ser justo en alma y segundo, una acción que impulsa a hacer el bien a los otros sin que se lo merezcan. Es mejor traducir la palabra bondad como hacer el bien. Pablo les exhorta más adelante en la epístola a hacer bondades o el bien: Por lo tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe (6:10).

Las tres últimas virtudes tienen que ver con el hombre cristiano en relación consigo mismo.  
- fe (pístis ). Esta palabra puede tener el significado de fe o confianza en Dios pero es mejor traducida como fiel en el sentido de que la persona es de confianza por su fidelidad. El significado de fe en el sentido de creer (no necesariamente en la salvación pero como un don de fe) es mencionada en los dones espirituales (1 Cor. 12:9; Rom. 12:3, 6). La palabra fe en el contexto es parte del fruto del Espíritu Santo y es la clase de fidelidad en las cosas de Dios que demostró Jesús en su ministerio (Fil. 2:7–9). También se puede ilustrar esta virtud en la parábola de nuestro Señor Jesús acerca del siervo fiel (Luc. 16:10–12). 
- Mansedumbre (praútes ) que se encuentra en el v. 23. Esta palabra se usaba cuando un animal salvaje era domado. Pensemos en el caballo salvaje que tiene su propia voluntad cuando es salvaje, pero cuando es domado entonces hace la voluntad de su jinete. Moralmente, el cristiano es domado por el Espíritu Santo y es manso en que es controlado por Dios y no hace lo que la carne quiere sino la volundad de Cristo. Es un cristiano que es sumiso a la palabra de Dios (Stg. 1:21). Un ejemplo clásico de una persona mansa fue Moisés que no intervino en los problemas de Israel con enojo sino con el control total de Dios (Núm. 12:3). El manso tiene un temperamento espiritual y acepta la voluntad de Dios en su vida. 
- Dominio propio (egkráteia ). Es el control personal hacia los deseos carnales. Este dominio propio no viene sin el poder de Dios. Esta palabra se menciona dos veces más en el NT (Hech. 24:25; 2 Ped. 1:6). El cristiano que manifiesta el fruto del Espíritu no está bajo una ley. La ley no tiene nada que ver con estas virtudes que son buenas. La naturaleza de la ley es mostrar el aspecto pecador del hombre. El fruto del Espíritu no cae en el aspecto pecaminoso del hombre y por esto no tiene nada que ver con la ley. Estas virtudes no pueden ser reguladas por la ley. El Apóstol lo expresa más claramente cuando dice: La ley no ha sido puesta para el justo, sino para los rebeldes (1 Tim. 1:9).

El Apóstol explica que el creyente tiene la responsabilidad de no seguir la inclinación de la naturaleza carnal (v. 24). Todos los que son de Cristo han crucificado la carne (v. 24). 

El crucificar tiene que ver con matar o ejecutar a una persona. Todas las referencias de crucifixión tienen que ver con la muerte de Jesús excepto en cuatro ocasiones. La primera de éstas se encuentra en Romanos 6:6 donde Pablo afirma que al ser justificados, nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él. Las otras tres referencias son mencionadas en el libro de Gálatas (2:20; 5:24; 6:14). 

Lo que Pablo quiere decir es que la ley y la carne no tienen nada que ver en la vida del creyente por la simple razón que la cruz de Cristo salva al hombre y mata o crucifica la carne y así elimina el dominio de la ley sobre el cristiano. Las pasiones y deseos están muertos en el sentido que ya no tienen dominio de mantenernos esclavizados como antes de aceptar al Señor. 

Es importante aclarar que la analogía paulina de la crucifixión de la carne no quiere decir que los deseos carnales hayan muerto (comp. Rom. 7:14–21). La crucifixión de la carne quiere decir que el poder de la carne o del viejo hombre ha sido quebrantado. El poder del Espíritu en Cristo Jesús puede mantener el dominio de la carne sin ningún poder en el creyente, si él camina en el poder del Espíritu. Para el creyente, el poder de la carne ya no es como antes que estaba esclavizado en su dominio.
Joya bíblica
Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu (5:25).
Dado que el creyente tiene una nueva vida en Cristo, debe caminar según esta nueva vida. La vida antigua de la carne y la ley ya pasaron con el sacrificio de Cristo, ahora está por delante la nueva vida del Espíritu (v. 25). El vivir en el Espíritu es la raíz o el corazón de la vida cristiana. El andar en el Espíritu es la manifestación de esa vida espiritual. El fruto del Espíritu es la evidencia del carácter espiritual del cristiano. El Espíritu da vida nueva y el cristiano debe mostrar esa nueva vida en el caminar en este mundo.

El Apóstol menciona algunos problemas que los gálatas estaban experimentando para desanimarlos de estas clases de acciones y animarlos a caminar en el Espíritu (v. 26). 

La palabra vanidosos (kenódoxos ) tiene que ver con alguien que se gloría por algo en que no hay por qué gloriarse. Pablo menciona esta palabra en Filipenses 2:3 para exhortales a no hacer nada por vanagloria. La vanagloria viene cuando hacemos algo para exaltar el yo y no a Cristo. 

El verbo “irritar” (prokaléo ) tiene que ver con llamar a alguien para un debate o para un desafío en un evento atlético. Posiblemente el Apóstol se estaba refiriendo a debates teológicos que no traían bendiciones sino irritación. Los gálatas se desafiaban unos a otros a estos debates teológicos. Cuando se argumentan asuntos bíblicos en la carne se llega a la irritación, pero cuando se hace con el fruto del Espíritu trae bendición. 

Otra vez Pablo menciona la envidia, que fue mencionada en los frutos de la carne en el v. 21. La envidia trae divisiones y pleitos. El Apóstol quería mantener la unidad y paz en las iglesias. Estas tres verdades negativas que los gálatas estaban experimentando son manifestaciones típicas en una religión que camina en las obras de la carne y no en el poder del Espíritu que manifiesta el fruto del Espíritu. 

Es de suma importancia que cualquiera organización cristiana se guarde de este mal. Un cristiano puede caer en esta tragedia espiritual. Esto pasa cuando hacemos la labor cristiana en la carne y no en el Espíritu y hay iglesias que están sufriendo por este mal.
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