domingo, 8 de mayo de 2016

Voceando palabras arrogantes y necias, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que hasta hace poco iban escapando de los que viven en error

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6
Fuentes sin agua... seducen...les prometen libertad




Llevemos a pastos frescos a la Congregación
FUENTES QUE DEBERÍAN TENER AGUA
2Pedro 2:17-19
17      Éstos son fuentes sin agua, nubes impulsadas por la tormenta, para los cuales está reservada la negrura de las tinieblas.
18      Porque voceando palabras arrogantes y necias, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que hasta hace poco iban escapando de los que viven en error.
19      Les prometen libertad, y ellos mismos son esclavos de corrupción; porque de quien uno es vencido, de éste queda hecho esclavo.

FUENTES SIN AGUA
Naturaleza
2 Pedro 2:17. Estos son fuentes sin agua y niebla llevada por la tormenta, para quienes está reservada la más densa oscuridad.
¡Qué imagen! Judas tiene una descripción ampliada en la cual solamente la primera y la última línea son similares a la versión de Pedro. He aquí las líneas tomadas de Judas 12–13:
Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto a su tiempo, dos veces muertos y arrancados de raíz. Son olas violentas del mar, que arrojan la espuma de su propia vergüenza. Son estrellas errantes, a las cuales la más densa oscuridad les está reservada para siempre.
Sin vacilar adoptamos la regla que estipula que la versión más breve de un texto es generalmente la lectura original, ya que los copistas siempre tienden a expandir, no a abreviar, un texto. 

Si aplicamos esta regla al texto de Judas, debemos dar lugar a la posibilidad de que Judas haya tenido el texto de la carta de Pedro en su poder. 

Sin embargo, también podemos suponer que Pedro y Judas se reconocían mutuamente como obreros en la iglesia y que juntos hablaban de los problemas que la iglesia enfrentaba en la segunda mitad del primer siglo. 

Ellos compartieron lo que habían considerado y escribieron, de manera que sus documentos exhiben interdependencia.

Pero volvamos a la descripción que Pedro hace de los apóstatas. 

Toma imágenes del mundo natural y manifiesta en tres breves cláusulas la verdadera naturaleza de estos infieles.

a. “Estos son fuentes sin agua”. Esta es una descripción que trae la imagen de un desierto en que el viajero está buscando un manantial. Pero al encontrar el manantial, descubre consternado que está seco. De igual manera, los falsos maestros no tienen nada que ofrecerles a los miembros de la comunidad cristiana: son como fuentes secas.

La segunda ilustración es igualmente adecuada:
b. “Niebla llevada por la tormenta”. ¡Qué desilusión sufre aquella gente que, víctima de una sequía, ve llegar las nubes típicas de una tormenta, de las que esperan lluvia abundante, sólo para observar luego como la tormenta se lleva de largo a las tumultosas nubes que no tienen agua. 
Así los herejes causan conmoción en la comunidad pero no ofrecen nada que sea substancial y digno de atención. En cierto sentido, traen abatimiento.

c. “Está reservada la más densa oscuridad”. 
Cerca de fin de siglo Juan escribe: “Dios es luz” (1 Jn. 1:5). 
Lo opuesto a la luz es la oscuridad absoluta. Mientras los hijos de Dios comparten su luz, los hijos del diablo andan en la oscuridad que han escogido. 

A ellos les espera el juicio de Dios que Pedro describe como “la más densa oscuridad”. 
En el griego, Pedro usa el superlativo la más densa, que es el mismo término lóbregos que ya hemos encontrado en el versículo 4 (Es que si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno, metiéndolos en lóbregos calabozos a ser reservados para el juicio”).
Intención
18. Porque profieren palabras arrogantes y sin sentido y, apelando a los deseos de la naturaleza pecaminosa del hombre, seducen a quienes acaban de escapar de los que viven en el error.
De las metáforas que tomó del ambiente de la creación de Dios, Pedro pasa ahora a una descripción de la intención que tienen estos falsos maestros. Casi como resumen de lo dicho en la primera parte del capítulo, 

Pedro exhibe los métodos y fines que estos herejes buscan ejecutar.

a. “Porque profieren palabras arrogantes y sin sentido”
El término palabras tiene dos adjetivos calificativos en esta traducción. 
El primer adjetivo, “arrogantes”, se refiere a la forma y al sonido de dichas palabras. Son declaraciones engreídas, orgullosas y exageradas. 
El segundo, “sin sentido”, tiene que ver con el contenido de las palabras habladas. Son inútiles, faltos de todo significado, sin propósito. No tienen significado porque carecen de toda semejanza con la verdad y con la integridad. Sin embargo, los falsos maestros utilizan estas palabras para sus propios propósitos (cf. Jud. 16).

b. “Apelando a los deseos de la naturaleza pecaminosa del hombre, seducen a quienes …”. 
Esta es una variante del versículo 14: “Con los ojos llenos de adulterio, son insaciables en el pecar; seducen a las almas inconstantes”. 

Ellos declaran estas palabras arrogantes y sin sentido con el propósito de atrapar a gente inestable. 

¿Cómo logran su objetivo? Ellos excitan aquellos deseos sexuales del hombre que lo inducen a la lujuria y a la gratificación sexual. La inclinación de Pedro hacia la redundancia se hace evidente una vez más. El escribe literalmente: “Ellos tientan por medio de deseos carnales, por la sensualidad” (NASB). 

La expresión griega deseos carnales es fortalecida por el término sensualidad, que se refiere a la conducta indecente y a los excesos sexuales que eran prevalentes en Sodoma y Gomorra.

c. “Seducen a quienes acaban de escapar de los que viven en el error”
Como animales carnívoros que atacan a los miembros más débiles de la manada, así los falsos maestros centran su atención en los nuevos conversos. 

Los creyentes que no han tenido suficiente tiempo para crecer en la gracia y en el conocimiento de la fe cristiana tienen ahora que soportar las tentaciones de los apóstatas. 

Pedro agrega las palabras acaban de, que significa “apenas”. Otra traducción de esta sección del versículo es la siguiente: “seducen … a los que verdaderamente han huido de los que viven en error” (VRV, bastardillas añadidas; basadas en una lectura alternativa).

Sin embargo, el punto del mensaje de Pedro parece ser que es más probable que los falsos maestros tengan éxito en seducir a los nuevos conversos que a los cristianos experimentados que en el pasado escaparon de un modo malo de vivir. 

Además, un participio presente que encontramos en los manuscritos griegos más importantes indica que la acción de escapar era reciente. Pedro se está refiriendo a una minoría de la comunidad cristiana, no a toda la iglesia. Su preocupación abarca a los nuevos cristianos que todavía no han tenido suficiente enseñanza en la fe para oponerse al maligno. En general, los recién iniciados en la fe cristiana pueden fácilmente volver a ser atrapados por el mundo.

Los traductores favorecen la lectura que tiene el tiempo presente y la expresión acaban de, recién. Por ejemplo: “Seducen a los que acaban de alejarse de los que viven en el error” (BJer). Entre paréntesis, la Vulgata latina se aparta del texto griego al colocar las dos cláusulas en aposición: “Los que escapan de a poco, es decir, los que viven en error”. 

Las antiguas traducciones siriacas también difieren de la lectura griega: “Los que huyen de las palabras rectas y los que viven en error” ó “los que con pocas palabras escapan de los que viven en error”. Es posible, sin embargo, que estas versiones no sean más que simples intentos de mejorar el texto griego.

¿Quiénes son “los que viven en error”? No pueden ser los falsos maestros, caso así supondríamos que Pedro sería más explícito. La redacción no es lo suficientemente clara como para creer que estos maestros estuviesen tratando de recapturar a los nuevos conversos que acababan de escapar de su influencia y poder. Es mejor entender la cláusula como una referencia a la población gentil que seguía viviendo en la oscuridad espiritual.
Esclavitud
2 Pedro 2:19. Les prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos de la depravación, ya que uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.
¡Promesas doradas! Pero qué ironía es oír a los falsos maestros hablar acerca de una libertad que ellos mismos no poseen. Ellos son incapaces de cumplir su promesa de libertad porque están esclavizados por el pecado. Los esclavos del pecado prometen a su prójimo la libertad.

Pedro llama a esta gente “esclavos de la depravación”. El grado de depravación es evidente en la distorsión de los hechos. Pedro no describe a estos maestros como gente que, en su ignorancia y falta de un conocimiento pleno del evangelio—andan predicando “los beneficios y bendiciones de Cristo”. Al contrario, ellos distorsionan adrede la verdad para socavar el progreso del evangelio de Cristo.

La libertad en Cristo significa que somos libres del peso del pecado, que Cristo ha cumplido la ley por nosotros (Ro. 10:4), y que obedecemos la ley de Dios para expresarle a él nuestra gratitud. Pero esta no es la libertad que estos promotores del error ofrecen a los recién convertidos a la fe cristiana. Esa supuesta libertad está totalmente depravada, puesto que se trata de un permiso para vivir fuera de la ley de Dios.

Pedro escribe acerca de las promesas de libertad en otro contexto. Allí él da a conocer a los lectores las preciosas promesas que Dios les ha hecho, a fin de que ellos “escapen de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos” (1:4).

“Ya que uno es esclavo de aquello que lo ha dominado”. 
Esta oración es un proverbio que aparece algunas veces en la literatura cristiana primitiva. Tiene su paralelo en la observación de Pablo: “¿No sabéis que cuando os ofrecéis voluntariamente a obedecer a alguien como esclavos, sois esclavos de aquel a quién obedecéis?” (Ro. 6:16; y véase Jn. 8:34). 

Pedro se opone a los falsos maestros que han escogido deliberadamente obedecer al pecado y que, por consiguiente, han llegado a ser esclavos del pecado. El pecado los ha dominado completamente. Pedro los describe vívidamente con las siguientes palabras: 
“con los ojos llenos de adulterio, son insaciables en el pecar” (v. 14).
Consideraciones doctrinales en 2 Pedro 2:19
¿Qué es la libertad? Ni bien hacemos esta pregunta, se hace necesario especificar de qué tipo de esclavitud hemos sido librados. La gente que ha estado esclavizada por el alcohol o por las drogas pueden alegar libertad de su dependencia química. Las naciones que han sido libradas de una ocupación del enemigo experimentan la libertad de la opresión. Esta creación que ha sido colocada bajo el cautiverio del pecado, espera pacientemente el día en que “será liberada de la esclavitud de la corrupción y llevada a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Ro. 8:21).

Muchos de los primeros lectores de la epístola de Pedro tenían un conocimiento personal de la esclavitud y de la libertad. El Nuevo Testamento nos enseña que en la iglesia primitiva muchos de los cristianos eran esclavos (Ef. 6:5–8; Col. 3:22–25; 1 Ti. 6:1–2; Tit. 2:9–10; 1 P. 2:18). 

Pero en la comunión de la iglesia cristiana, las distinciones entre amo y esclavo desaparecieron. Por ejemplo, Pablo presenta a Onésimo como hermano cristiano de Filemón.

 También enseña a los Gálatas los principios de la libertad cristiana: “Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gá. 3:28). La verdad del evangelio libera al creyente del poder del pecado.

En el mundo gentil del primer siglo, los filósofos atenienses enseñaban que “las personas que son legalmente libres pero que están controladas por sus vicios son en realidad esclavos, los que son legalmente esclavos pero que buscan la bondad y la verdad son realmente libres”. 

Aunque esto no deja de ser un comentario elogiable, lo cierto es que los filósofos no están en condiciones de librar al hombre de las cargas y cadenas del pecado. Pero mediante su obra y palabra. Cristo Jesús concede verdadera libertad a todo aquel que viene a él en fe y arrepentimiento. Solamente el hijo de Dios libera al creyente de tal modo que sea verdaderamente libre (Jn. 8:36).
Palabras, frases y construcciones griegas en 2 Pedro 2:18–19
Versículo 18
ματαιότηος—si bien las traducciones le otorgan un significado adjetival (“vacías”) a esta palabra, es un sustantivo que significa “vacuidad, inutilidad, falta de propósito”.

ἀσελγείαις—este es el dativo plural del sustantivo femenino que significa “sensualidad”. Unos pocos manuscritos griegos tienen el genitivo singular de este sustantivo (“a los codiciosos deseos de sensualidad”). No obstante, esta lectura es innecesariamente repetitiva.

ὀλίγως ἀποφεύγδοντας—el adverbio fortalece al participio presente activo, que tiene una connotación ingresiva (“a punto de comenzar a escapar”). La lectura ὄντως (en realidad) debe ser tomada sintácticamente con el aoristo activo ἀποφυγόντες significa “en realidad ha escapado”. Los mejores manuscritos apoyan al presente participio con ὀλίγως (justo).
Versículo 19
ἥττηται—del verbo ἡττάω (hago inferior), este perfecto pasivo revela que una acción ocurrió en el pasado pero que los resultados son relevantes para el presente (véase v. 20). El tiempo perfecto de δεδούλωται (del verbo δουλόω, esclavizo), establece la misma distinción.
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