lunes, 18 de junio de 2012

La Congregacion Ejemplar: Como debe ser una Congregacion ejemplar

biblias y miles de comentarios
 
Tipo de Archivo: PDF | Idioma: Spanish | Categoría: Capacitación Ministerial
Información
 
UNA IGLESIA EJEMPLAR
1 TIMOTEO
El encargo principal     1:1–20
Los cultos     2:1–15
Los líderes     3:1–16
La falsa doctrina     4:1–16
Los creyentes     5:1–6:10
Instrucciones finales     6:11–21
Prohibir la falsa doctrina.
Prohibir que la enseñen     1:3–7
Corregir el legalismo     1:8–11
Ver la gracia de Dios en Pablo     1:12–17
Conservar la doctrina y conducta     1:18–20
Oración universal y humildad.
Orar por todos los hombres     2:1–7
Manifestar santidad y humildad.     2:8–15
Pastores intachables y maduros.
Los ancianos     3:1–7
Los diáconos     3:8–13
La importancia de la carta     3:14–16
Es demoniaca y requiere armas bíblicas.
La naturaleza del error     4:1–5
La vida espiritual y el ministerio de la Palabra     4:6–16
Timoteo ha de tratar con sabiduria a cada grupo.
Los miembros: su reprensión     5:1–2
Las viudas: su sostén     5:3–16
Los ancianos: su sostén, disciplina y selección     5:17–25
Los siervos: su colaboración.     6:1–2
Los falsos maestros: su avaricia.     6:3–10
Timoteo ha de cumplir su ministerio con entrega y santidad.
Timoteo debe servir con santidad.     6:11–16
Los ricos deben ser generosos.     6:17–19
Despedida: Timoteo necesita obedecer a Pablo.     6:20–21
1
Anda en la fe
1 Timoteo 1:1–2
¡Por fin, Pablo estaba en libertad! Había estado preso por cuatro años, dos años en Cesarea y, por lo menos, dos más en Roma (Hechos 24:27; 28:30). Pero ahora estaba viajando de nuevo para predicar el mensaje de Cristo y fortalecer a las iglesias que se habían fundado en Asia, Macedonia, Grecia, Creta y otros lugares.
El Nuevo Testamento no relata el itinerario de Pablo en esta época de su vida, pero sabemos que visitó varios lugares. En las cartas de la prisión, dice que esperaba ir a Éfeso, Colosas y Filipos. En 1 Timoteo 1:3, menciona que había estado en Éfeso y que viajó a Macedonia. Probablemente estuvo en Filipos cuando escribió la primera de sus cartas a Timoteo.
Segunda Timoteo 4:13 y 20 relatan que Pablo ministró en Troas, Corinto y Mileto. Según Tito 1:5 y 3:12, estuvo en Creta con Tito y planeaba pasar el invierno en Nicópolis.
En Romanos 15:24, 28, Pablo reveló su plan de ir a España. Aunque la Biblia no dice si realizó este plan, existen documentos antiguos que sugieren que lo logró en la época que siguió a su primer encierro en Roma y antes de su último encarcelamiento cuando murió.
¿Qué hizo Pablo en esas visitas cuando se acercaba al final de su vida? No tenemos muchos detalles, pero sabemos cuáles eran sus mayores preocupaciones. Las cuatro cartas de la primer prisión y 1 Timoteo y Tito revelan mucho. Pablo luchaba por conservar la sana doctrina. Especialmente fortalecía el concepto de la gracia divina, que es el favor inmerecido de Dios que provee la salvación sin intervención de las obras humanas. Había amenazas contra la doctrina de la gracia en muchas iglesias incluso en Asia, en Macedonia y en Roma (comp. Filipenses y Romanos).
Cuando encontró que algunos diluían las enseñanzas acerca de la deidad de Jesucristo, también tuvo que combatir ese error (comp. Colosenses). En cada lugar fomentaba la unidad de las congregaciones, en especial donde había roces entre cristianos judíos y gentiles causados por sus diferentes costumbres (comp. Efesios y Romanos). Consciente de que se acercaba al final de su ministerio en la tierra, Pablo seleccionaba hombres idóneos para encargarles que enseñaran la palabra a otros hombres fieles (comp. 2 Timoteo 2:2). Asimismo, exhortaba a los líderes y maestros a ser buenos ejemplos en su conducta y les animaba a cumplir su ministerio (comp. Tito y 1 y 2 Timoteo).
Si Pablo cumplió su plan de viajar a España u otros países nunca antes visitados por un apóstol, no lo sabemos, pero su propósito siempre fue llevar el mensaje transformador de la salvación en Cristo y fundar nuevas congregaciones de cristianos en las ciudades más estratégicas (Romanos 1:13–16, 15:20–24).
¡PENSEMOS!
Inicie el estudio de esta carta leyéndola detenidamente varias veces, si es possible, en diferentes versiones. Hágalo como si fuera la primera vez y sienta la emoción de Pablo al escribirla. Al leer 1:3–4; 4:1; 6:3–4 y 6:20, ¿qué aprende acerca de lo que más preocupaba a Pablo? ¿Qué le impacta de la vida y actitudes del apóstol? ¿Qué piensa usted que aprenderá para su vida personal al estudiar la carta con más detalle? ¿Tiene dudas que desea resolver acerca del significado de algunos pasajes de la carta?
AUTOR Y FECHA
El libro de Hechos deja inconclusa la vida de Pablo. En su últimas frases menciona que estaba preso en Roma esperando juicio, aunque tenía la ventaja de vivir en una casa alquilada y podía recibir visitas. Se discute qué fue lo que pasó al final de esos dos años. Algunos creen que fue ejecutado, sin embargo, existen varias evidencias que nos llevan a creer que fue liberado y que tuvo oportunidad de viajar y predicar, como se describe en los primeros párrafos de este capítulo de 1 Timoteo.
En primer lugar, si no hubiera seguido su ministerio después de esa prisión, entonces, sería difícil ubicar las tres cartas pastorales (1 y 2 Timoteo y Tito) en la cronología de la vida de Pablo. En ellas, se mencionan movimientos de él y sus colaboradores que no corresponden a sus actividades antes de estar prisionero en Roma. Algunos eruditos reúnen varios argumentos para mostrar que Pablo no escribió estas cartas. No obstante, éstas llevan su nombre y contienen evidencias de ser auténticos escritos del apóstol. Además, desde la antigüedad, las iglesias cristianas casi sin excepción, han aceptado estas tres epístolas como correspondencia genuina de Pablo.
También, el Nuevo Testamento indica que contra Pablo no había acusaciones que motivaran que los romanos lo ejecutaran en 62 d.C. (Hechos 26:31–32). Las persecuciones de cristianos efectuadas por los romanos no comenzaron sino hasta el año 64 cuando, según el historiador Tácito, Nerón los acusó de prender fuego a la ciudad de Roma.
Estas tres cartas hacen mención de visitas de Pablo a varios lugares de Grecia, Macedonia y Asia. Es evidente que tuvo oportunidad de llevar a cabo muchos de los planes que había hecho cuando estuvo en Roma. Después de una visita a Éfeso con Timoteo, Pablo lo dejó allí para continuar enseñando la verdad y combatiendo la amenaza doctrinal en las iglesias. Pablo viajó a Macedonia y escribió esta primera carta a Timoteo para orientarle mejor acerca de su ministerio en Éfeso. El apóstol la escribió entre los años 63 y 65 d.C.
Después de esa época de libertad y ministerio, el apóstol fue encarcelado otra vez y escribió 2 Timoteo antes de morir en 66 o 67 d.C.
ETAPAS DEL MINISTERIO MISIONERO DE PABLO
1. Primer viaje
Chipre, Panfilia y Galacia
2. Segundo viaje
Asia Menor, Macedonia y Grecia
Escribió 1 y 2 Tesalonicenses
3. Tercer viaje
Éfeso, Macedonia y Grecia
Escribió 1 y 2 Corintios, Romanos y tal vez Gálatas
4. Encarcelamiento
En Jerusalén, Cesarea y Roma
Escribió Efesios, Colosenses, Filemón y Filipenses
5. Libertad
En Asia Menor, Creta, Macedonia y posiblemente España
Escribió 1 Timoteo y Tito
6. Segundo encarcelamiento
En Roma
Escribió 2 Timoteo
PROPÓSITO Y TEMA DE LA CARTA
Es común llamar a las cartas a Timoteo y a Tito epístolas pastorales. En realidad, este nombre es reciente y fue empleado por primera vez al inicio del s. XVIII. Es apropiado llamarlas “pastorales” porque contienen desafíos para la vida y ministerio de los pastores y para la iglesia local.
Por otro lado, es importante reconocer que Timoteo y Tito no fueron pastores en el sentido usual de la palabra, sino representantes oficiales del apóstol Pablo. Él los dejó en Éfeso y en Creta para poder llevar a cabo ciertas actividades que no podía cumplir porque tenía que ausentarse. Además del ministerio de ellos, cada congregación tenía sus pastores (obispos, ancianos, Hechos 20:17, 28; 1 Timoteo 3:1–7; Tito 1:5–9). La instrucción contenida en estas cartas fue escrita para orientar a Timoteo y Tito, pero también para que fuera transmitida a los miembros de cada iglesia (2 Timoteo 4:22; Tito 3:15).
¿Qué motivó a Pablo a escribir 1 Timoteo? Hay dos breves pasajes que expresan los objetivos que tuvo para enviar la carta. En 1:3–4, Pablo recuerda a Timoteo el propósito por el cual lo dejó en Éfeso: “…para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables…” Es evidente que todavía persistía un problema doctrinal. También, en 3:14–16, Pablo explica: “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”.
La mayor preocupación de Pablo entonces, era la amenaza doctrinal en la iglesia de Éfeso. Algunos estaban enseñando doctrinas falsas. Lo primero que Pablo dice a Timoteo trata de este tema (1:3–4). Todo el capítulo 1 contrasta la ley con la gracia de Dios, que era el meollo del problema. Los pasajes 4:1–5 y 6:3–10 advierten contra las falsas doctrinas. Por otro lado, la última exhortación que aparece en la carta vuelve a tocar el peligro doctrinal (6:20–21).
A primera vista, es evidente que Pablo deseaba, como propósito secundario, instruir acerca de algunos temas no relacionados con la doctrina. Por ejemplo, toca los asuntos de la oración (2:1–8), el papel de la mujer (2:9–15), de los líderes (3:1–13 y 5:17–25), del sostén de las viudas (5:4–16), y de la conducta de los siervos (6:1–2). Es probable que estos problemas surgieran debido a la influencia de los mismos maestros que no enseñaban la verdad.
Por ejemplo, es muy posible que algunos de ellos fueran ancianos o diáconos que estaban causando disensiones en la congregación. Tal vez la enseñanza errónea fomentaba un espíritu de soberbia, rebeldía, independencia o disputas entre algunas mujeres, jóvenes, viudas, siervos y ricos. Esto motivó a Pablo a tratar específicamente estos casos. Por eso, el tema de la doctrina se observa a través de la carta y de todos los temas.
Entonces, el propósito de esta misiva fue instar y orientar a Timoteo para que contrarrestara el problema doctrinal y pusiera en orden algunas necesidades eclesiásticas y de conducta. Para animar y guiar a Timoteo en esta difícil tarea, Pablo también dedica dos pasajes a exhortaciones personales (4:6–5:2 y 6:11–16).
Todos estos temas orientan a la iglesia local y a sus líderes hasta el día de hoy. Cada pasaje de la carta indica los valores, virtudes y conducta que deben caracterizar a una iglesia saludable y ejemplar. Cuando la iglesia, a través de los líderes y de sus miembros, enseña y hace las cosas correctas, entonces Dios puede usarla para glorificar a Cristo en el mundo. Después de estudiar cada tema, debemos evaluar nuestra iglesia y trabajar para que sea transformada al ideal que Pablo enseña.
CUANDO LA IGLESIA ENSEÑA Y HACE LO CORRECTO, ENTONCES DIOS PUEDE USARLA PARA GLORIFICAR A CRISTO EN EL MUNDO.
Al orientar a la congregación de Éfeso, Pablo comunica un mensaje de gran importancia para los cristianos de aquellos tiempos y también para el pueblo de Dios en nuestros días. La salvación y la santificación son producto de la gracia que Dios ha manifestado a todos los humanos. La gracia divina produce amor para todos los hombres, así como la santidad que se manifiesta en la conducta y humildad en todas las esferas de la vida.
BOSQUEJO DE 1 TIMOTEO
A continuación, aparece un bosquejo de esta importante carta:
Salutación
1:1–2
1.     El encargo principal: Timoteo debía contrarrestar la falsa doctrina
1:3–20
2.     El culto: Los creyentes necesitan tener una perspectiva universal y una conducta de santidad y humildad
2:1–15
3.     Los líderes: La congregación necesita pastores irreprensibles y maduros
3:1–16
4.     La doctrina falsa: la enseñanza falsa en Éfeso era demoniaca y requería que Timoteo usara los recursos espirituales
4:1–16
5.     Los miembros: Timoteo necesitaba orientar a cada grupo afectado por la mala doctrina
5:1–6:10
6.     Encargo final: Timoteo debía cumplir su ministerio con entrega y santidad
6:11–19
Conclusión
6:20–21
EL APÓSTOL Y SU HIJO 1:1–2
Los griegos acostumbraban iniciar sus cartas mencionando: 1) la identidad del autor, 2) el nombre del destinatario y 3) un saludo cordial. Los apóstoles seguían la costumbre de sus contemporáneos pero ampliaban estos tres elementos con pensamientos y vocabulario cristianos, a veces extendiéndose e introduciendo conceptos relacionados con el propósito de la carta.
Pablo era el nombre gentil del apóstol que seguramente sus padres le dieron junto con el nombre hebreo Saulo al nacer en la gran ciudad gentil de Tarso. Pablo lo usó casi exclusivamente después de iniciar su ministerio misionero hacia el mundo gentil en Hechos 13 (Nótese el cambio en 13:9 y 13).
Al identificarse como apóstol por mandato de Dios, recuerda a Timoteo y a los miembros de la iglesia de Éfeso, que las enseñanzas que contiene la carta son verdaderas y llevan la autoridad de un representante divino.
Por orden de era una frase que se usaba al comunicar las órdenes de un rey e indican que Pablo fue comisionado por la autoridad de Dios. No llegó a ser apóstol por ambición personal, ni por la elección o aclamación de los hombres. Puesto que Pablo mismo estaba bajo las órdenes de Dios, su ejemplo preparaba a Timoteo y a la congregación también a someterse a la autoridad divina. Timoteo podía confrontar a los enemigos del evangelio con el respaldo de un apóstol y de Dios.
En este mismo capítulo, Pablo da testimonio de su salvación que vino de Dios nuestro Salvador. El Nuevo Testamento acostumbra atribuir la salvación a Jusús, pero esta frase es un eco de la devoción de los creyentes del Antiguo Testamento (por ejemplo, Deuteronomio 32:15; Salmos 24:5, 25:5, 27:9).
Por muchos años, desde la segunda visita de Pablo a Listra, Timoteo fue compañero y colaborador del apóstol (Hechos 16:1–3). Es probable que Pablo lo considerara su verdadero hijo porque recibió a Cristo por la predicación del apóstol en su primera visita a Listra, cuando es probable que presenciara el apedreamiento de Pablo (2 Timoteo 3:10–11). La relación de Pablo con Timoteo fue muy especial y Pablo dijo de él: “pues a ninguno tengo del mismo ánimo… Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio” (Filipenses 2:20, 22). Los cristianos de Éfeso debían reconocer y respetar al fiel Timoteo, porque era portador de las instrucciones de Pablo.
Al inicio de sus otras cartas, el apóstol Pablo siempre saluda a los destinatarios deseándoles gracia y paz de Dios. Por la primera, o sea, el favor inmerecido de Dios, comenzamos nuestra relación con el Señor y después, él nos fortalece y capacita para nuestro caminar con Crsito. La paz es tranquilidad y bienestar, una obra sobrenatural en la vida del creyente que sufre oposición.
Pero en las cartas pastorales, Pablo agrega otro deseo: la misericordia. La misericordia de Dios se requiere cuanto existe una debilidad o falla en la persona. Es posible que por falta de salud física (1 Timoteo 5:23) o por la timidez de Timoteo (2 Timoteo 1:7–8), Pablo pidiera la compasión de Dios para su siervo que confrontaba una tarea difícil de cumplir en Éfeso. Timoteo necesitaba que su Padre celestial le fortaleciera para el ministerio.
¡PENSEMOS!
Aparte de Dios, ¿qué personas tienen autoridad sobre usted? ¿Tiene una actitud de sumisión a ellas? ¿Está usted dispuesto a obedecer la enseñanza de esta carta? Pablo estaba agradecido de que Dios le había salvado y porque Jesucristo era su esperanza. En este momento, ¿por qué está usted agradecido a Dios Padre y a Jesucristo?
¿Quién es su “padre” o “madre” espiritual? ¿Le ha expresado aprecio y agradecimiento? ¿Qué necesita hacer para seguir las instrucciones y ejemplo de él o ella? ¿Quiénes son sus “hijos” en la fe? ¿Sería bueno escribir a alguno de ellos para animarlo, apoyarlo o instarlo, como hizo Pablo?
2
Predica la sana doctrina
1 Timoteo 1:3–11
Los apóstoles velaban por la sana doctrina. Esta enseñanza da vida y salud espiritual porque es la doctrina cristiana verdadera. En todas las epístolas del apóstol Pablo, en total trece cartas del Nuevo Testamento, él expuso las bellas verdades de la salvación que se obtienen por medio de Jesucristo e instruyó a los cristianos acerca de su nueva vida. Pero también, en todas sus epístolas, tuvo que combatir las enseñanzas equivocadas que amenazaban la salud de las iglesias.
Las verdades del mensaje de la Biblia son el corazón del cristianismo. Cuando los hombres se apartan de esa verdad, debilitan el mensaje. Si cambian las verdades fundamentales, la doctrina deja de ser el mensaje cristiano bíblico. Son herejías, enseñanzas que no redimen al hombre de sus pecados, que no le proporcionan la vida eterna, que no lo transforman en una nueva criatura ni le ubican en el camino que se dirige al cielo.
Las doctrinas falsas toman muchas formas. En nuestro día, algunos grupos ponen la tradición de la iglesia, la experiencia personal u otros escritos en lugar de la Biblia, como la autoridad final del cristianismo. Algunos elevan al hombre al nivel de Dios y bajan a Jesucristo al nivel de un profeta o maestro. Otros enseñan que el bautismo o el cumplimiento de otro rito es necesario para recibir la vida eterna. Según otros, las Escrituras, aún en su forma original, contenían errores.
Entre los errores que más amenazaban a las nuevas iglesias del primer siglo, estaba el legalismo, la trágica enseñanza que dice que el hombre puede ser redimido o que el cristiano puede ser santificado si cumple con ciertos ritos, normas o reglamentos. Lamentablemente, este error continúa en las iglesias cristianas, minando sutilmente la pureza del evangelio y fomentando una “santidad” externa y superficial.
El ser humano ama el legalismo. Siempre se ha sentido atraído a él, porque piensa que cumpliendo ciertos ritos y reglas le hacen ser cristiano y no tiene que humillarse y aceptar por fe la salvación de Dios que no merecemos. El legalismo supuestamente da al hombre el control sobre su vida y destino. El cristiano también ama el legalismo, porque al conformarse a algunos requisitos de su iglesia y evitar algunos pecados escandalosos, le da la apariencia de santo, sin que haya una entrega del corazón a la voluntad de Dios. No experimenta una transformación interna del afecto, los móviles, las actitudes y los pensamientos. Sólo Dios, por el Espíritu Santo, puede obrar estos cambios, y solamente cuando el hombre se somete de corazón al control de él.
Una iglesia ejemplar conserva la sana doctrina, evita el error del legalismo y mantiene la pureza del evangelio de la gracia de Dios. ¿Cómo pueden los cristianos evitar el error del legalismo y otras doctrinas falsas?
¡PENSEMOS!
¿Dónde estaba trabajando Timoteo? (v. 3) Según los versículos 3–4, ¿Por qué había dejado Pablo a Timoteo en Éfeso? Haga una lista de las características del error que se enseñaba (vv. 3–4). ¿Qué es una fábula? Piense en alguna leyenda, regla, creencia o superstición que es común, aún entre los cristianos pero que no es bíblica. Según el v. 5, ¿cuál era la meta de Pablo al mandar prohibir la doctrina falsa? Según los vv. 8–9 y Tito 1:14, ¿cuál fue el origen de la falsa enseñanza que había en esa época?
DEBEMOS PROHIBIR LAS DOCTRINAS FALSAS 1:3
A primera vista, la instrucción de Pablo parece muy drástica: “que no enseñan diferente doctrina”. Algunos dirían: “A Pablo le faltaba tolerancia. No tenía una mente abierta. Además, era soberbio porque pensaba que sólo él tenía razón. Ser tan drástico causaría más problemas en la congregación, debía tener más amor”.
Pero recordemos la naturaleza del cristianismo. No es una filosofía humana, con la cual debemos comparar otras formas de pensamiento para decidir cuál tiene la razón. La fe cristiana llegó al hombre por revelación divina en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Una parte de la revelación fueron los eventos históricos ineludibles de la venida, vida, enseñanza, muerte y resurrección del Hijo de Dios. Esta revelación divina concluyó con las enseñanzas autorizadas y normativas de los apóstoles. Los cristianso no tienen la opción de introducir nuevos pensamientos al cristianismo. Han de comparar toda enseñanza con la norma divina que se encuentra en las Escrituras.
Por eso, Pablo puede hablar de diferente doctrina. ¿Diferente de qué? De la que enseñaban los apóstoles. La doctrina de ellos es norma para todos los cristianos. Pablo dice en Gálatas que no hay otro evangelio, porque ningún otro mensaje trae “buenas nuevas”. Escribió: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:6–10). Veremos más adelante que esta “falta de tolerancia” no implica que el cristiano no tiene amor. Por el contrario, ser fiel al mensaje cristiano manifiesta verdadero amor.
DEBEMOS MANDAR:
1. “QUE NO ENSEÑEN DIFERENTE DOCTRINA” (v. 3)
2. “NI PRESTEN ATENCIÓN A FÁBULAS.…” (v. 4)
NO DEBEMOS ESCUCHAR ERRORES HUMANOS 1:4
“No presten atención a fábulas y genealogías interminables”. Algunos maestros de la iglesia de Éfeso habían introducido enseñanzas que no eran bíblicas. En Creta, Tito se enfrentó con doctrinas semejantes: “…no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (Tito 1:14). “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley…” (3:9).
¿Cuáles eran esas fábulas y genealogías? Había una práctica que había comenzado entre los judíos que consistía en ampliar las listas de nombres que aparecían en las genealogías del Antiguo Testamento añadiendo historias ficticias, supuestamente para ilustrar el trato de Dios con el pueblo judío. Estaban agregando material mitológico a la palabra de Dios.
De estas fábulas y de la ley mosaica los maestros habían sacado aplicaciones y mandamientos para la vida de los creyentes. Esto no producía la salvación ni la espiritualidad como ellos decían, sino disputas, contenciones y discusiones vanas y sin provecho (Tito 3:9).
Hoy en día, algunos cristianos siguen reglamentos y normas que no vienen de las Escrituras, y se consideran más espirituales por guardar esos mandamientos de hombres. El legalismo surge de ideas humanas que no están basadas en la palabra de Dios, sino que está motivado por el deseo de ser exaltado a los ojos de los demás. El legalismo produce orgullo, en el hombre, porque éste se cree superior a los demás.
Los cristianos tenemos que rechazar la enseñanza que dice que para ser cristiano, el hombre necesita hacer algo más que confiar en la muerte de Cristo. Al testificar del Señor, debemos tener cuidado de no agregar alguna norma humana o un reglamento de nuestra iglesia como requisito para que la gente se haga cristiana.
No midamos nuestra santidad o espiritualidad sólo porque no practicamos ciertos vicios o actividades que los cristianos desaprueban. La santidad es una condición interna que brota del amor y temor a Dios. Es motivada por el deseo de agradar y glorificarlo a él. La santidad comienza con entregarnos totalmente al dominio divino para cumplir su voluntad. El Espíritu obra cuando nos alimentamos con la palabra de Dios y cuando la obedecemos. Es experimentar una transformación interna de los móviles, actitudes, afectos y pensamientos. Entonces la santidad interna producirá la conducta correcta. El Espíritu Santo quiere conformarnos a la imagen de Jesucristo, desde lo más profundo de nuestro ser.
DEBEMOS TENER AMOR Y HUMILDAD 1:5–7
El v. 5 es muy importante. Pablo afirma que si la iglesia enseña sólo la doctrina bíblica, esto producirá amor entre los cristianos. Las enseñanzas no bíblicas producen disputas y disensiones. Ser fiel a las Escrituras une a los miembros de la congregación en una sola convicción. Están de acuerdo en su enseñanza. A su vez, la enseñanza correcta resulta en: 1) un cambio en el corazón de la persona, no sólo en la superficie; 2) una conciencia que no le acusa porque es obediente a Dios; y 3) una confianza en Dios que no es hipócrita, sino que es genuina y de corazón.
DOCTRINA CORRECTA AMOR Y UNIDAD
Estos cambios profundos en la vida crean relaciones de verdadera comunión, unidad y afecto entre los miembros de la congregación.
Los que enseñaban cosas diferentes en Éfeso habían dejado la obediencia y la comunión. A través de las cartas pastorales se nota el contraste de la vida que Pablo manda con la que proponían los maestros del error. En vez de tener un corazón sincero, engañaban y eran engañados (2 Timoteo 3:13). En vez de una buena conciencia, la tenían cauterizada (4:2). En vez de una fe no fingida, habían naufragado en cuanto a la fe (1:19).
EL PROPÓSITO DE ESTE MANDAMIENTO ES EL AMOR NACIDO:
1) DE CORAZÓN LIMPIO,
2) DE BUENA CONCIENCIA,
3) DE FE NO FINGIDA…” (v. 5)
El v. 7 señala otra debilidad de los que querían imponer mandamientos y reglamentos no bíblicos “queriendo ser doctores de la ley” Se creían superiores a los demás porque suponían que guardando algunos reglamentos externos se hacían más espirituales que los demás. Esta actitud de soberbia es una de las consecuencias del legalismo. En realidad, es relativamente fácil conformarse a ciertas normas externas. No requiere someter la vida a la voluntad de Dios y alimentarse diariamente con su palabra. Tampoco exige edificar a otros y ser edificado por ellos, ni crecer en el conocimiento de Dios y experimentar progresivamente la transformación de las ambiciones y los móviles humanos. No requiere el cambio del carácter egocéntrico en una persona que manifiesta el fruto del Espíritu Santo.
Por otra parte, la persona que está creciendo espiritualmente no siente orgullo, sino humildad, porque reconoce cuánto le falta para llegar a ser como Jesucristo.
DEBEMOS USAR LA BIBLIA CORRECTAMENTE 1:8–11
En el v. 8, Pablo llega al corazón del problema doctrinal de Éfeso. Algunos maestros no usaban las Escrituras correctamente. Se basaban en el Antiguo Testamento y especialmente en las leyes. Exigían que los hombres guardaran las normas de la ley de Moisés para ser salvos y para ser más espirituales.
Vimos en el v. 4 que algunos enseñaban fábulas que habían sido agregadas a las Escrituras. Ahora, vemos que usaban la ley de Dios, pero no en forma legítima.
Es importante observar que Pablo no sólo señala los errores de estos maestros, sino también provee enseñanza positiva para aclarar el buen uso que se debe dar a la ley de Dios. En los sermones y enseñanzas de la iglesia, se deben señalar los errores y también exponer la doctrina bíblica. La ley no tiene poder para salvar al pecador ni santificar al pueblo de Dios. Tiene la función de manifestar la justicia divina y la desobediencia de los humanos. Pablo insistió en Romanos 3:20: “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
“…PORQUE POR MEDIO DE LA LEY ES EL CONOCIMIENTO DEL PECADO” Romanos 3:20
Nótese una nueva expresión que se encuentra varias veces en las epístolas pastorales: la sana doctrina. La enseñanza de los apóstoles es sana porque es saludable y produce sanidad. En cambio, la doctrina falsa produce enfermedad espiritual, como Pablo escribió en 6:4 del que “delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas”. En 2 Timoteo 2:17, el autor advirtió refiriéndose a estos maestros que “su palabra carcomerá como gangrena”. La doctrina que no es bíblica contagia a las personas y enferma a la congregación y por lo mismo, no produce una iglesia saludable.
El v. 11 dice que esta enseñanza está basada en “el glorioso evangelio del Dios bendito”. El evangelio dice que por la gracia de Dios somos salvos y santificados, no por el esfuerzo de la carne ni por el mérito humano:
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efesios 2:8–10).
¡PENSEMOS!
Evalúe su vida personal con respecto al amor que siente hacia otros creyentes, a un corazón limpio, a una buena conciencia y a una fe genuina. ¿Qué debe hacer el cristiano a quien le falta alguna de estas características?
Si usted tiene oportunidad de enseñar o predicar la palabra de Dios, ¿se cuida de no agregar sus propias ideas al mensaje de Dios? ¿Interpreta y utiliza bien la palabra? ¿Ha vencido la ambición de ser conocido como “experto” y “erudito” en materia espiritual? ¿Hay alguna norma de conducta sobre la cual los miembros de su iglesia no están de acuerdo? ¿Existen disensiones por eso? ¿Es posible que se está exigiendo una norma que no tiene base bíblica o que se basa solamente en una norma de la ley de Moisés? ¿Cómo podría usted contribuir a resolver el conflicto, sin manifestar un espíritu de superioridad?
3
Depende de la gracia de Dios
1 Timoteo 1:12–20
Debemos notar la relación íntima que existe entre este párrafo y el anterior. El apóstol Pablo acaba de decir que las fábulas y mandamientos no son medios de salvación ni de santificación. La ley tiene la función de demostrar que el hombre es pecador y de refrenar a los malos. Lo que salva es la gracia de Dios. En este pasaje, Pablo relata su propia experiencia como evidencia de que la ley de Moisés no redime, sino la misericordia de Dios a través del sacrificio de Jesucristo.
Pablo quería que Timoteo enseñara acerca de la gracia y que predicara que la salvación es eterna y la transformación de la vida del creyente es por la gracia de Dios. La iglesia saludable habla mucho acerca de esta doctrina porque se maravilla ante todo lo que Dios hace para salvar al creyente, para capacitarlo y para fortalecerlo. Todo es por el inmerecido favor de Dios, o sea, por su gracia.
Reconocer que no merecemos ninguno de sus beneficios nos hace humildes. Nos impulsa a amar a Dios y a adorarle. Nos lleva a someternos a Cristo como el Señor de nuestra vida, como obedientes siervos. La gracia de Dios nos hace sentir aprecio y afecto por nuestros hermanos en Cristo, porque reconocemos la obra de la gracia divina en ellos también. No los vemos como inferiores ni superiores, porque todo lo que somos es gracias a la obra divina. Además, la gracia de Dios nos impulsa a identificarnos y a amar a los que no lo conocen todavía, porque recordamos que éramos como ellos. Solamente por la gracia de Dios gozamos ahora de perdón y seguridad.
RESUMEN DEL CAPÍTULO
1:3–11 La doctrina falsa: Las fábulas y el legalismo.
1:12–17 El ejemplo de la gracia de Dios: el apóstol Pablo.
1:18–20 La exhortación a Timoteo: que milites la buena milicia.
El lector siente la emoción de Pablo cuando comienza el v. 12 diciendo: “Doy gracias”. Él abre su corazón; cuenta sus pecados; se maravilla de la gracia de Dios, de que lo amara y aceptara, no sólo en su familia sino también como su siervo.
Pablo confiesa en este pasaje lo que él era antes de conocer a Cristo para que entendamos la gracia de Dios por la que fue perdonado y transformado. Lucas, el compañero de Pablo contó en Hechos 9:1–2:
Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.
Ante la multitud de judíos cuando fue arrestado en Jerusalén, Pablo testificó: “Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres…” (Hechos 22:4).
Después, ante el Rey Agripa, Pablo declaró:
Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. (Hechos 26:10–11)
En sus palabras sentimos la furia del odio que Pablo sentía contra los seguidores de Jesús y podemos apreciar la grandeza de la gracia de Dios que le salvó a pesar de su enemistad y desobediencia.
¡PENSEMOS!
En los vv. 12–15, ¿qué dice Pablo acerca de la naturaleza y seriedad de sus pecados antes de conocer a Cristo? ¿Qué frases hablan de la obra de Dios a su favor? Reflexione sobre los pecados que usted cometió antes de conocer a Cristo como su Salvador. Exprese lo que siente tocante a la misericordia y la gracia de Dios en su vida. Según el v. 16, ¿con qué propósito salvó Dios a Pablo?
PABLO FUE SALVO Y COMISIONADO POR LA GRACIA DE DIOS 1:12–15
En el v. 11, Pablo exclama: “el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado”. Y en los siguientes versículos continúa manifestando su espíritu maravillado y de gratitud, primero porque Dios lo había puesto en el ministerio (v. 12) y después, porque lo había redimido a pesar de sus pecados (vv. 13–15). En 1 Corintios 15:9, él dice: “no soy digno de ser llamado apóstol porque perseguí a la iglesia de Dios”.
Dios le fortaleció, o sea, le capacitó y preparó para el ministerio. Aún la expresión me tuvo por fiel comunica su humilde evaluación de sí mismo. Dios le trató como a alguien que había sido fiel. Aunque acababa de creer en Jesús. Dios vio el potencial de obediencia y fidelidad en Pablo. A pesar de todo lo anterior, con la capacitación que el Señor le dió, fue puesto al servicio de Dios desde el tiempo de su conversión en Hechos 9.
Fue blasfemo, que significa “negar el poder y la majestad de Dios”. Afirmaba que Jesús no es el Mesías y también forzaba a los cristianos a que blasfemaran. El vocablo injuriador se refiere a alguien insolente y afrentoso, como los que maltrataron a Jesús (Lucas 18:32).
Es muy significativo recordar que Pablo cometió estos pecados cuando era un celoso promotor de la ley mosaica. La ley y el legalismo no tenían poder para perdonarlo y transformarlo. El testimonio de Pablo es un mensaje para los supuestos doctores de la ley que enseñaban que la ley es un medio de salvación y santidad (v. 7). El trasfondo del apóstol comprueba que el esfuerzo que el hombre hace para guardar la ley no le cambia internamente.
El único factor a su favor fue que persiguió a la iglesia pensando que hacía el bien (por ignorancia). Sin embargo, de ninguna manera dice Pablo que por eso merecía la ayuda de Dios. La sinceridad no excusa el pecado.
DIFERENCIAS ENTRE:
LOS FALSOS MAESTROS
APÓSTOL PABLO
Diferente doctrina
Evangelio glorioso
Orgullo
Humildad
Ley
Gracia
Obras
Fe
Disputas
Amor
Mala conciencia
Buena conciencia
Blasfemias
Adoración a Dios
Dios lo salvó por su misericordia y gracia; aplazó el juicio hasta que, en el camino a Damasco, Pablo experimentó la gracia divina, o sea, el favor de Dios que el hombre no merece. La gracia sobreabundó, fue suficiente como para salvar a tan rebelde pecador y abundó mucho más. La gracia se mostró en la fe que Pablo manifestó creyendo en Jesús como Mesías y Salvador. Se mostró en el amor de Dios para con Pablo y en el nuevo amor de Pablo para con Dios y los hombres. La transformación del ser humano es el milagro más grande que Dios hace, cuando el que cree en Cristo deja de ser egocéntrico y enfoca su vida en obedecer a Dios y amar a los demás.
En el v. 15, es probable que Pablo no quisiera decir, “el primero de todos”, sino “un pecador de primera categoría”. Es decir, Pablo estaba entre los hombres que habían pecado más, precisamente porque se opuso al Mesías y a su pueblo, la iglesia.
Cinco veces en las cartas pastorales, Pablo introduce una afirmación especial con la frase palabra fiel. Probablemente eran declaraciones conocidas entre los cristianos y Pablo confirma esa verdad. Puesto que “Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores”, ¿qué significa esto en cuanto a la ley? Significa que la ley no tenía poder para perdonar y justificar a los humanos. El Hijo de Dios tuvo que dejar la gloria del cielo y humillarse hasta la muerte para proveer salvación. Lo hizo por los pecadores como Pablo y como nosotros.
PABLO ES EJEMPLO PARA OTROS 1:16–17
Pablo explicó una de las razones por las que Dios lo había salvado: para ser ejemplo para otros. Puesto que era tan gran pecador, y Dios aún así lo había redimido, entonces ningún humano es demasiado pecador como para ser regenerado. La gracia de Dios alcanza para el pecador más grande. Hay esperanza para todo hombre.
También el pasaje nos recuerda que un cristiano destacado como Pablo: misionero, maestro, teólogo y hombre ejemplar, había tenido que ser redimido de la esclavitud del pecado. La redención le llegó sólo por la gracia y misericordia de Dios. El Altísimo no encontró en Pablo ningún mérito que contribuyera a su salvación.
La clemencia de Dios es su longanimidad, la actitud que restringe su ira contra el pecado por un largo período de tiempo. Dios sufrió las blasfemias y persecuciones de Pablo por mucho tiempo, dándole tiempo para que se arrepintiera. Así obra Dios con todos, porque es:
REY DE LOS SIGLOS,
INMORTAL,
INVISIBLE,
ÚNICO Y
SABIO
DIOS.
(1 Timoteo 1:17)
Este pasaje comenzó con acción de gracias y termina también con una doxología que glorifica a Dios. Él es el Rey de los siglos. Posiblemente el autor está recordando el soberano acto de Dios cuando, sin que Pablo mereciera tal amor, su Salvador le alcanzó con su luz y su voz en el camino hacia Damasco. El Rey soberano y eterno le salvó. El Dios inmortal le dio vida que no termina. Dios, que es eterno, lo acompañará siempre. Según su obra misteriosa e invisible, el mayor enemigo de la iglesia llegó a ser su más destacado líder. Dios es único, y Pablo no comparte su lealtad y fe con ningún otro. Está totalmente dedicado a su Señor, el cual lo perdonó por su gracia infinita. Dios es sabio, porque diseñó la única salvación que puede ayudar al ser pecador: la salvación que no depende del hombre sino del amor y la gracia del Creador.
¡PENSEMOS!
En el v. 17, Pablo habla de un mandamiento para Timoteo. ¿Cuál es el mandamiento que le había dado en vv. 3–4? Según los vv. 18 y 19, ¿qué más quería Pablo que hiciera Timoteo? ¿Qué había pasado a Himeneo y Alejandro? ¿Qué más aprendemos sobre Himeneo en 2 Timoteo 2:17–18? ¿Qué impacto en Timoteo tendrían las palabras de Pablo acerca de estos dos que fracasaron?
TIMOTEO DEBÍA DEFENDER LA SANA DOCTRINA 1:18–20
Desde el v. 3, Pablo viene tratando el problema del legalismo y la falta de la sana doctrina acerca de la gracia de Dios. Pablo concluye el capítulo con otra exhortación a Timoteo para que combatiera la falsa doctrina y que estuviera firme y fiel en sus convicciones.
El apóstol hace mención de dos factores que pueden motivar a Timoteo en su tarea. El primero es el recuerdo del tiempo cuando Timoteo fue comisionado para servir a Dios. Pablo le recuerda de esto también en 4:14. En esa ocasión, Dios había dado una profecía al respecto, posiblemente informando a la congregación del don espiritual de Timoteo y que era voluntad divina que le sirviera como misionero y maestro. El cristiano siempre debe reflexionar en lo que Dios dijo e hizo al inicio de su vida cristiana y de su servicio. Estas experiencias le concientizan y motivan a ser obediente al Señor. Este recordatorio animó e instó a Timoteo a ser obediente y constante.
La palabra milicia se refiere a una guerra y no sólo a una confrontación o batalla breve y pequeña. La iglesia de Éfeso estaba en plena guerra contra los que querían diluir y trastornar la sana doctrina. El verbo indica que Timoteo debía pelear constantemente y con persistencia, sin descansar.
¿Cómo había de militar Timoteo? ¿Cuáles son los elementos esenciales para que haya victoria? Pablo contesta: “manteniendo la fe y buena conciencia”. Era necesario que Timoteo no se debilitara en su dependencia de Dios, confiando siempre en la sabiduría, el valor y el poder que sólo él puede proveer en medio de su difícil tarea. La buena conciencia se refiere a un testimonio limpio, ejemplar. Timoteo no debía tener una conducta que hiciera que su conciencia le acusara. Normalmente, la conciencia no molesta al cristiano que ha sido obediente a Dios. Los maestros del error de Éfeso cometían varios pecados: soberbia, hipocresía, mentira y avaricia, además de enseñar mandamientos de hombres y las doctrinas falsas. Posiblemente habían cometido algunos de los pecados que Pablo señala en 2 Timoteo 3:1–9. Timoteo debía guardarse de esta clase de conducta.
El segundo factor que debía motivar a Timoteo era una noticia negativa. Pablo habla de dos personas que profesaron servir a Dios pero “naufragaron en cuanto a la fe”. Desecharon la fe y la buena conciencia; no confiaron en Dios y no siguieron la buena doctrina ni la buena conducta. Fue necesario que Pablo los disciplinara.
No hay razón para identificar a este Alejandro con el calderero en 2 Timoteo 4:14. Sin embargo, Himeneo es seguramente el mismo de 2 Timoteo 2:17–18. Según estos versículos, él y Fileto espiritualizaban la resurrección, diciendo que la única resurrección es cuando uno es regenerado. Según ellos, el cuerpo no resucitará. Pablo combatió este tipo de enseñanza en 1 Corintios 15. Allí explica la seriedad de este error. Si el cuerpo no resucita, entonces Jesucristo no resucitó. “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados” (1 Corintios 15:17).
“Entregué a Satanás” es una manera de decir que fueron removidos de la comunión con los cristianos y devueltos al mundo donde Satanás reina. Así sufrirían la disciplina de no poder servir en la iglesia, carecerían del cuidado pastoral y protección de la congregación, y de la buena influencia de los creyentes. Es probable que estos dos no tuvieran todavía una relación personal con Cristo, aunque habían llegado a influenciar a los cristianos. Pablo tenía la esperanza de que estas medidas les hicieran reconocer su pecado y arrepentirse.
Estos dos factores deben impactar la vida de cada cristiano. En primer lugar, debe recordar su experiencia de salvación y perdón; cuando Dios le dio las primeras oportunidades de servicio, cuando se dio cuenta que le había sido dado un don espiritual, una capacidad para servir a Dios y edificar a los cristianos. Debe recordar su entusiasmo, visión, obediencia y gozo al entrar en un ministerio. Esto le hace querer seguir obediente y fiel.
En segundo lugar, el creyente debe pensar en las consecuencias de fallar y de no ser fiel a Dios. El temor a fallar y el temor a Dios nos instan a cuidar nuestra conducta y obediencia al llamamiento que hemos recibido.
¡PENSEMOS!
¿Qué aprende usted en este pasaje acerca de la gracia de Dios? ¿En qué está confiando para la salvación eterna? ¿Ha creído únicamente en Jesucristo y su muerte en la cruz para salvación? ¿Es él su único y suficiente Salvador?
Recuerde su experiencia al comenzar a servir al Señor. ¿Ha seguido con el mismo entusiasmo, entrega y obediencia hasta el día de hoy? ¿Hay alguna decisión al respecto que usted debe tomar ahora?
4
Ora por todos
1 Timoteo 2:1–7
La oración es muy prominente en las epístolas de Pablo y tuvo gran importancia para las iglesias del primer siglo. Dios había roto el velo del templo. Había propiciado la entrada al lugar santísimo a los creyentes de todas las naciones. A menudo, el apóstol inicia sus cartas con una oración de acción de gracias, como en 1 y 2 Corintios. Sólo su carta a los Gálatas no contiene una acción de gracias. Otras veces, él también intercedió por los destinatarios, como en Efesios, Filipenses, y Colosenses. Efesios contiene dos oraciones por la iglesia. A veces, Pablo pide oración por él mismo. En Efesios 6:19–20, escribió: “…y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio… que con denuedo hable de él, como debo hablar”. Y en Colosenses 4:2–4, exhortó: “…orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo”.
En esos dos pasajes, Pablo estaba pensando en su ministerio hacia el mundo que no conoce a Cristo. Pidió que el mensaje llegara con claridad a todos ellos. El pasaje que vamos a estudiar enfoca la oración, pero también comunica otro mensaje que concierne al mundo sin Cristo. Su énfasis es que no debemos dejar fuera ninguna clase de persona de nuestras oraciones, aun a las autoridades que a menudo no simpatizan con el evangelio. Debemos orar por la salvación de ellos sin omitir a ninguna persona de nuestra intercesión. Para apoyar estos conceptos, el párrafo contiene enseñanza doctrinal de suma importancia.
Por lo tanto, otra característica imprescindible de una iglesia ejemplar es que ora por todos, por la salvación de ellos. Intercede por la salvación de todos y busca que todos lleguen a conocer a Cristo, aunque sean enemigos, de otra cultura lejana o personas cercanas de corazón duro y conducta reprochable.
¡PENSEMOS!
En los vv. 1–7, el énfasis de Pablo se nota en la repetición de una palabra. ¿Cuál es? ¿Cuál es la exhortación principal de estos versículos? ¿Por qué hemos de orar? ¿Por qué hemos de hacerlo por las autoridades? Según estos versículos, ¿por qué hemos de orar por todos los hombres? ¿Cuál es una petición que debemos hacer por todos?
LA PRIORIDAD DE INTERCEDER POR TODOS 2:1
Pablo introduce el tema de la oración con la frase “Exhorto ante todo”. Quería decir: “Tengo que tratar una variedad de detalles sobre la iglesia en esta carta, pero de todos ellos el tema que tiene más prioridad es éste”. Es lamentable que la oración no tenga prioridad en muchas iglesias. A veces, la reunión de oración es la actividad menos concurrida en ellas.
MÁS ORACIÓN MÁS SANTIDAD.
POCA ORACIÓN POCA SANTIDAD.
MÁS ORACIÓN MÁS TRANQUILIDAD.
POCA ORACIÓN POCO TRANQUILIDAD.
MÁS ORACIÓN MÁS FRUTO.
POCA ORACIÓN POCO FRUTO.
El autor emplea cuatro términos para referirse a la oración, impactando así al lector con el gran significado que tiene este ministerio de la iglesia. En realidad, el significado de estos vocablos no varía mucho y, sin duda, Pablo los usó para enfatizar el concepto de la oración, no tanto para distinguir diferentes clases de oración. Sin embargo, cada uno dice algo importante sobre la oración.
Por ejemplo, rogativas viene del verbo “necesitar” y describe la oración que es motivada por un profundo sentimiento de necesidad. También enfatiza la importancia de la oración porque se usaba para presentar una petición a un rey.
Oraciones se refiere a la oración en general, una comunicación con Dios, no con los humanos. Como el vocablo sólo se usa para referirse a una comunicación con Dios, incluye la idea de reverencia y adoración. La oración no consiste solamente de peticiones; es un acto de sumisión y adoración al Creador del universo.
El término peticiones significa acercarse a Dios con intimidad, familiaridad y confianza, como un niño con su padre, para expresar los deseos de su corazón.
Finalmente, acciones de gracias señala un elemento imprescindible en la oración. En Romanos 1:21, Pablo enseña lo que son los pecados más básicos: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos…”. Si desde la creación, los hombres han mostrado rechazo a Dios por su falta de gratitud a él, a toda costa el creyente debe evitar esta falta. El creyente manifiesta su amor, dependencia y sumisión a Dios por medio de la sincera acción de gracias.
ORACIÓN POR LAS AUTORIDADES 2:2
En el v. 2, el autor señala a un grupo particular por el cual los creyentes de Éfeso debían interceder. Es posible que los cristianos descuidaron este deber porque veían a las autoridades como enemigos y opresores. El rey se refiere al conocido emperador romano, Nerón. Era muy difícil para los que amaban la santidad y la justicia sentir respeto por un líder egocéntrico e injusto como Nerón. Sin embargo, Pablo enseña que una obligación cristiana es respetar el puesto y que ninguna persona es tan importante ni demasiado mala para que el creyente no ore por él.
“Todos los que están en eminencia” se refiere a los gobernadores y funcionarios de rango inferior que estaban sujetos al emperador. El creyente debe orar por todos ellos.
Este versículo indica un motivo muy práctico por el cual interceder por las autoridades. Aunque la oposición oficial del gobierno romano no se había generalizado como sucedería más tarde en el año 64 d.C., los cristianos de esa época sentían su rechazo y a veces estaban en peligro. Sufrían la calumnia e injusticias sociales y económicas. Entonces los cristianos debían orar por las autoridades, para que tomaran decisiones favorables a la nueva fe, permitiendo que las iglesias siguieran tranquilamente la predicación del evangelio y la edificación de los creyentes.
Quieta se refiere a las circunstancias que rodeaban a los cristianos. Reposadamente señala la paz interna que experimenta una persona.
Por supuesto, hay otras razones para interceder por las personas que están en puestos de autoridad. La oración es una de las respuestas cristianas a los problemas políticos y socioeconómicos. Para el cristiano, la oración sustituye a la reacción de odio y frustración que los humanos generalmente sienten frente a las injusticias y sufrimientos.
En el mundo griego la palabra piedad significaba la devoción y reverencia que producen las actitudes y conducta que agradan a Dios. La honestidad significa “dignidad” y “honor”, es la calidad de vida que surge de la excelencia moral y por eso, merece el respeto de los hombres (comp. 3:4 y Tito 2:7). Por eso, debemos orar por los líderes, no sólo para que haya seguridad personal, sino para dar testimonio de devoción y santidad en medio de un mundo que tiene hambre de Dios.
¿POR QUÉ DEBEMOS ORAR POR TODOS? 2:3–7
Ahora debemos comentar el enfoque principal del párrafo. Seis veces en los vv. 1–7, Pablo usa alguna forma de la palabra todo. Tres veces se refiere a todos los humanos (vv. 1, 4, 6). En el v. 2, señala a “todos los que están en eminencia”. El autor exhorta a los lectores a que oren por todos los hombres. Es imposible orar por cada persona en el mundo por nombre. Pablo enseña que el cristiano debe orar por todos los humanos, sin distinción. Es decir, no debe excluir de su intercesión a ninguna clase de hombre.
Es posible que los que enseñaban las falsas doctrinas en Éfeso estuvieran equivocados en esta área. Parece que enseñaban que el evangelio es sólo para los judíos, o para gentiles que acepten y cumplan las normas del judaísmo. Decían que debían orar sólo por estas personas. Por eso, Pablo presenta los argumentos en los vv. 4–6, basado en la doctrina de la salvación.
Este exclusivismo omitiría orar por las autoridades porque eran enemigos del evangelio y tampoco respetaban ni guardaban la ley judía. Pero el pasaje enseña que orar por las autoridades no es la única responsabilidad de los creyentes. Algunos creerán al estudiar esta carta, que Pablo va a hablar de varias categorías de personas, pero después de la primera, las autoridades, deja de elaborar su lista y entra en el tema de la universalidad del evangelio. Los cristianos deben orar por todo tipo de personas: judíos, gentiles, por las autoridades, los enemigos, los de otra cultura o raza, y por las personas que pareciera imposible que cambiaran.
¿Por qué debemos orar por todos los hombres? Pablo enseña cinco razones. En primer lugar, “es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Dios el Salvador ama a todos. Hemos de reconocer que el v. 4 expresa el deseo de Dios basado en su amor y la provisión que hizo para todos los humanos. No todos serán salvos. Este versículo muestra que Pablo habla especialmente de la oración por la salvación de los hombres.
¿POR QUÉ DEBEMOS ORAR POR TODOS?
1. PORQUE DIOS DESEA QUE TODOS SEAN SALVOS v. 4
2. DIOS ES EL DIOS DE TODOS LOS HUMANOS v. 5
3. CRISTO ES EL MEDIADOR DE TODOS LOS HUMANOS v. 5
4. CRISTO MURIÓ POR TODOS v. 6
5. PABLO FUE APÓSTOL DE LOS GENTILES (NO SÓLO DE LOS JUDÍOS) v. 7
La segunda razón es que “hay un solo Dios”, una verdad céntrica del Antiguo Testamento. Los gentiles tenían muchos dioses, un dios, o varios dioses, para cada nación. El judaísmo y el cristianismo afirman que Dios es el Creador de todos. Él proveyó la salvación para todos, porque es Dios de todos. Por eso, debemos orar por todos. Por eso no debemos pasar por alto a ninguno.
La tercera razón es que hay “un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, una verdad céntrica del Nuevo Testamento. La lógica es la misma de la frase anterior. El mismo mediador es para todos los hombres. Sólo hay un medio de salvación para todos. Entonces, debemos orar que todos sean salvos por medio de Jesucristo.
Doctrinalmente, es importante la afirmación de que Jesucristo es hombre. Él califica como mediador porque comparte la misma naruraleza de todos los humanos. Así fue como pudo morir en lugar de los hombres, cargar los pecados de todos y abrir el camino a Dios.
En el v. 6 se encuentra otra frase que presenta el argumento de por qué los cristianos han de orar por todos: Jesucristo “se dió a sí mismo en rescate por todos”. Cristo murió por todos. El Salvador no excluyó a ninguno, llevó los pecados de todos; entonces, los cristianos tampoco han de discriminar a nadie.
Rescate significa el precio para librar un esclavo. Aquí aprendemos cómo la muerte de Cristo nos salva. Jesucristo pagó con su muerte el precio para redimir a los hombres de la esclavitud al pecado.
El último argumento lo encontramos en el v. 7: Pablo fue comisionado apóstol y maestro específicamente para los gentiles. Aquí entendemos el error que Pablo quería corregir: la exclusión de los gentiles. Hemos de orar por los gentiles también y no sólo por los judíos.
Entonces, por el amor de Dios, el único Dios, por Jesucristo el único mediador, el que murió por todos, y por la responsabilidad de Pablo a los gentiles, el autor demuestra que los cristianos tienen que orar por la salvación de todos los humanos, sin distinción. No hemos de pensar que alguno es demasiado duro o pecaminoso o que otro es más aceptable para Dios. El Señor ha provisto en Cristo la salvación para todos. Los creyentes deben interceder por la salvación tanto de un injusto como Nerón, como por todos los gobernantes, todos los gentiles y todas las personas de cualquier grupo del mundo.
¡PENSEMOS!
Examine su vida de oración. ¿Invierte tiempo cada día en este privilegio y ministerio? ¿Ora casi exclusivamente por sus propias necesidades y las de su familia cercana? ¿Expresa sincera gratitud a Dios por todo lo que ha hecho? ¿Intercede por las autoridades en su trabajo? ¿en su iglesia? ¿en el gobierno local? ¿en el gobierno nacional?
¿Ora por la salvación de los que no conocen a Cristo? ¿Omite a algunas personas porque son desagradables, pecaminosas en extremo, de otra raza o nacionalidad o son enemigos? ¿Qué aspectos de sus actitudes o de su conducta necesitan ser cambiados para que sus oraciones sean aceptables?
5
Vive en santidad y humildad
1 Timoteo 2:8–15
La iglesia en Éfeso no sólo tenía problemas de doctrina, también los tenía de conducta. ¿Cómo hubiera sido visitar una congregación en la provincia de Asia en el primer siglo? ¿Cómo se conducirían los miembros y los líderes? ¿Qué aspectos de su conducta debían cambiar? ¿Qué papeles tenían los hombres y las mujeres en las reuniones de los cristianos?
Este pasaje enseña que la iglesia saludable tiene miembros cuyo carácter y comportamiento manifiestan la humildad y la unidad. Entre los cristianos efesios había algunos cuya conducta perjudicaba la unidad de la congregación. Había problemas de relaciones entre los creyentes y de desorden en las reuniones. En este pasaje, el apóstol se dirige primero a la necesidad de los varones y después a la de las mujeres para tratar asuntos relativos a la conducta de los que no manifestaban humildad.
En el estudio anterior, Pablo exhorta a la iglesia a orar, y especialmente, a orar por todos. Por la frase “en todo lugar” que usa en el v. 8, creemos que enfocaba especialmente la oración en el culto de la iglesia. Muchos siglos antes, el profeta Isaías señaló lo que estorba las oraciones del pueblo de Dios: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oir; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oir” (Isaías 59:1–2).
¡PENSEMOS!
Tanto las mujeres como los hombres oraban en los cultos, pero ¿cuál de los dos grupos recibe el énfasis en el v. 8? En su opinión, ¿qué significa “manos santas”? ¿Qué indican las palabras “sin ira ni contienda” en cuanto a las relaciones interpersonales de los que oran en el servicio?
LA IRA Y CONTIENDA DE LOS HOMBRES 2:8
1 Corintios 11:4–5 indica que tanto mujeres como hombres oraban en las reuniones. Sin embargo, Pablo dirige este versículo específicamente a los varones. Era más común que los hombres oraran en las reuniones generales de la iglesia.
Levantar las manos cuando oraban era una postura usada por los cristianos del primer siglo. Las Escrituras muestran que el pueblo de Dios, a través de los siglos ha usado muchas posturas distintas: parado con los brazos extendidos (1 Reyes 8:22), arrodillado (Dan. 6:10), de pie (Lucas 18:11), sentado (2 Samuel 7:18), con la cabeza inclinada (Génesis 24:26), levantando la vista (Juan 17:1), postrado en el suelo (Génesis 17:3). Lo importante no es la posición del cuerpo, sino la conducta de la persona y la condición del corazón. De esto es de lo que Pablo habla en este versículo.
Las manos son instrumentos para hacer el bien o el mal y aquí simbolizan la conducta de la persona; deben ser santas. Es decir, el cristiano que guía a la congregación en oración debe estar consagrado y ser obediente a Dios. En 2 Samuel 22:21 y Salmos 24:4, las manos limpias simbolizaban una vida irreprensible. Esta es la enseñanza del v. 8. La oración es aceptable solamente cuando el creyente tiene una vida consagrada y limpia.
“Sin ira ni contienda” describe la actitud y conducta de la persona en su relación con otros. La persona que constantemente tiene problemas interpersonales muestra un defecto en su carácter y espiritualidad. La primera palabra describe la actitud del corazón: molestia y enojo. La segunda señala que la persona tiene disputas con otros. Tanto la mujer como el hombre tienen que hacer la voluntad de Dios en estas áreas de su vida y pedir que el Espíritu Santo gobierne sus reacciones y relaciones. En el cuerpo de Cristo, hemos de manifestar paciencia, longanimidad, amor y paz.
MAS EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES AMOR,
GOZO, PAZ, PACIENCIA, BENIGNIDAD,
BONDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA
(Gálatas 5:22–23)
El v. 8 debe hacernos examinar nuestra vida. El privilegio de orar es grande y especialmente cuando se hace en los servicios de la iglesia y la persona guía a toda la congregación en su devoción y petición a Dios. No todo cristiano está calificado para hacerlo.
¡PENSEMOS!
Al leer los vv. 9–15, ¿puede imaginar las actitudes y conducta de las reuniones de la iglesia de Éfeso que preocupaban a Pablo? En los vv. 9–10, ¿cuáles son las cualidades positivas que la mujer cristiana debe manifestar? ¿Opina usted que Pablo prohibe el uso de oro y perlas? ¿Por qué? O, ¿por qué no? ¿Qué clase de ropa debe usar la mujer cristiana? ¿Cómo debe ser su conducta? Lea 1 Pedro 3:1–6. ¿Qué enseñanzas de Pedro pueden agregarse a las de Pablo?
Los varios pasajes acerca del comportamiento de las mujeres en la iglesia de Éfeso muestran que había algunas que no manifestaban un corazón y conducta que honrara al Señor (1 Timoteo 2:9–15; 5:9–15; 3:11). Es probable que los maestros de doctrina falsa influyeran en ellas y fomentaran un espíritu de soberbia, independencia o rebeldía. Era necesario que Pablo hablara de las actitudes y conducta de la mujer. Como en los versículos anteriores, Pablo enfoca especialmente la conducta en los cultos de la iglesia. Veremos esta enseñanza en tres partes. Los vv. 9 y 10 tocan el vestido y el carácter femeninos. Los vv. 11 y 12 hablan de su conducta en las reuniones. Finalmente, en los vv. 13–15, Pablo apoya su enseñanza con ejemplos bíblicos.
LA PRUDENCIA DE LA MUJER CRISTIANA 2:9–10
Pablo enfatiza los valores positivos: “ropa decorosa, con pudor y modestia… piedad”. El apóstol Pedro también señaló las actitudes del corazón que son la belleza de la mujer cristiana: “el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (comp. 1 Pedro 3:1–6).
Las palabras “atavíen” y “decorosa” provienen de la misma raíz. El verbo significa “ordenarse” o “arreglarse” y assume que la mujer ha de velar por su aspecto personal. Sin embargo, el arreglo de la creyente tendrá características especiales. La frase ropa decorosa se refiere a ropa bien ordenada y de buen gusto. Pudor significa discreción, el tener cuidado de no traspasar los límites de la reserva y la decencia femeninas.
La tercera característica es modestia, que describe el dominio interno de sí mismo, el control de las emociones y de los anhelos, y el uso del buen juicio en el vestido y adorno. La modestia se manifiesta en la manera de vestir, porque ella evitará llamar la atención a su cuerpo y el uso de lo que es provocativo.
En el v. 9, Pablo habla del aspecto negativo y dice no con, o sea, “no por medio de…” Es evidente aquí y en 1 Pedro que los apóstoles no prohibían que la mujer cuidara su aspecto personal, sino que evitara confiar en vestidos lujosos, prendas costosas y peinados extravagantes para ser atractiva.
En la sociedad de los efesios, los peinados ostentosos y el adorno de joyas señalaban la posición de la mujer. Las mujeres competían las unas con las otras. La mujer cristiana tal vez se sintiera tentada a imitar esas costumbres. Pablo enseña que el atractivo de la mujer cristiana proviene de las cualidades internas que se desarrollan por medio del Espíritu Santo. La cristiana madura se dedica a cultivar las cualidades internas que se manifiestan en las relaciones y en buenas obras de amor. Su aspecto externo debe reflejar la modestia, la piedad y la prudencia que vienen del corazón.
Según el apóstol Pedro, esta es una manera en que la mujer cristiana puede ganar para Cristo a su esposo inconverso. La sumisión, la buena conducta, la modestia, la amistad, la calma y la santidad atraen al esposo a Cristo, sin que ella esté insistiendo con palabras y argumentos (1 Pedro 3:1–6)
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