miércoles, 16 de septiembre de 2015

...El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6







La lucha contra huestes de maldad - Guerra espiritual
Nos preparamos para enseñar y actuar
Mateo 13: 3-9
3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga.
Reina Valera Revisada (1960). 1998. Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

Argentina es un buen escenario para empezar a explicar lo que es la guerra espiritual.
Considero tres naciones de mucha importancia para mí.
     Aquellas que están experimentando en este momento el mayor derramamiento del poder del Espíritu de Dios: China y Argentina.
     Las prioritarias en mi agenda de ministerio personal: Japón y Argentina.
     Naciones del Tercer Mundo que están haciendo actualmente contribuciones especificas al cristianismo del Mundo Occidental: Corea en la oración y Argentina en la guerra espiritual.
Si viajamos  a Argentina para tener un testimonio de primera mano y participar en lo que equivale a un laboratorio sobre la relación entre la guerra espiritual a nivel estratégico y la evangelización. Para nosotros Argentina ha sido la vanguardia de un experimento altamente significativo que nos ha ayudado a aprender más acerca de las dimensiones espirituales de la evangelización mundial.
TRES NIVELES DE GUERRA ESPIRITUAL

Según veo desplegarse el cuadro mundial, el año 1990 marcó el comienzo de un ascenso rápido del interés a través de las líneas denominacionales, por la guerra espiritual, particularmente por lo que a mí me gusta llamar «guerra espiritual estratégica».

Una vez dicho y hecho todo, hay probablemente muchísimos grados discernibles de guerra espiritual. En este momento, sugiero tres niveles generalizados sobre los cuales existe un consenso bastante amplio entre los líderes cristianos que se especializan en esta clase de ministerio. Comprendo que cada uno de dichos niveles es susceptible de varias subdivisiones, y que se solapan entre sí considerablemente por las líneas más bien delgadas que los separan. Sin embargo, me ha sido de ayuda distinguir los siguientes:
1.     Guerra espiritual al ras del suelo
Se trata del ministerio de echar fuera demonios. La primera vez que Jesús envió a sus 12 discípulos, «les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera» (Mateo 10:1). Cuando los setenta a quienes el Señor mandó en Lucas 10, volvieron de su misión, le dijeron con gran gozo: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre» (Lucas 10:7). Cuando Felipe evangelizó Samaria «de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces» (Hechos 8:7). Todos estos son casos de guerra espiritual al ras del suelo.

Esta clase de guerra espiritual es la variedad más corriente que encontramos en el Nuevo testamento y la más comúnmente practicada por los cristianos en el día de hoy. Los grupos e individuos comprometidos en «ministerios de liberación» en general están librando una guerra espiritual al ras del suelo. En tiempos modernos hemos visto bastante de esto en los Estados Unidos, particularmente entre los pentecostales y carismáticos, y misioneros de todas las filiaciones han vuelto de los campos de misión con relatos referentes a ello. En ciertas partes del mundo, como la India, la mayoría de los convertidos en algunas iglesias de pueblo han sido liberados de malos espíritus. A lo largo y ancho de países como China, Nepal o Mozambique, el evangelismo eficaz es casi inconcebible sin que vaya acompañado de un ministerio de liberación.

La mayoría de los libros acerca de la guerra espiritual que hay en las librerías cristianas tratan de la guerra al ras del suelo. Y aunque sean relativamente nuevos para algunos de nosotros, los ministerios de liberación llevan ya tiempo a nuestro alrededor y un buen número de líderes cristianos, aunque en mi opinión no los suficientes, han adquirido considerable experiencia en este campo.

2.     Guerra espiritual en el nivel del ocultismo
Parece evidente que hay un cierto tipo de poder demoniaco que obra a través de los chamanes, los canalizadores de la Nueva Era, los curanderos, las brujas y los magos, los sacerdotes satanistas, los llamados adivinadores, etc. Dicho poder es substancialmente distinto de los demonios ordinarios que pueden causar dolores de cabeza, disputas matrimoniales, ebriedad o escoliosis.
Cuando el apóstol Pablo estaba en Filipos, una adivinadora le importunó durante varios días hasta que por fin echó fuera de ella al espíritu. Aparentemente esto era algo diferente de los demonios corrientes, ya que aquello causó tal conmoción política que los misioneros fueron encarcelados (véase Hechos. 16:16–24).
No hace muchos años, los cristianos de los Estados unidos eran bastante ignorantes acerca de esta actividad espiritual en el nivel del ocultismo. Algunos ni siquiera parecían prestar mucha atención al hecho de que Nancy y Ronald Reagan utilizasen en Washington a un astrólogo como consultor para la toma de decisiones a nivel presidencial. Y la incidencia de que el gobernador Michael Dukakis hubiera nombrado a una mujer como «bruja oficial del estado de Massachusetts» puede no haber sido una de las principales razones por las cuales los evangélicos no votaron por él para presidente. Pocos en esa época tenían mucha información acerca de la guerra espiritual en el nivel del ocultismo.
Sin embargo las cosas están cambiando. Resulta asombroso saber que el número de brujas inscritas en Alemania excede al de clérigos cristianos. Un misionero en Francia cuenta que más franceses enfermos consultan a médicos brujos que a los especialistas en medicina. No es fácil tener datos concluyentes, pero con toda probabilidad el movimiento religioso que más está creciendo en América es la Nueva Era.
En un sentido real Jesús vino a destruir las obras del diablo. Esto fue solo una manera para lograr la meta final que era buscar y salvar lo que se había perdido.
Libros excelentes sobre el tema, como Understanding the New Age, [Entendiendo la Nueva Era] de Russell Chandler (Word Inc.), Supernatural Faith in the New Age, (La fe sobrenatural en la Nueva Era] de Paul McGuire (Whitaker House) y Evangelizing the New Age [Evangelizando la Nueva Era] (Servant Publications), están elevando nuestro nivel de conciencia y preocupación acerca de la guerra espiritual en el nivel del ocultismo. La cubierta de Christianity Today correspondiente al 29 de abril de 1991 representa al poder demoníaco descendiendo a la tierra desde una luna llena, y el libro The Satanic Revival, [El renacimiento satánico] de Mark I. Bubeck (Here’s Life Publishers), documenta gran parte de lo que está sucediendo en los Estados Unidos y ofrece sugerencias para la acción de los cristianos.
3.     Guerra espiritual a nivel estratégico
En este nivel nos enfrentamos a una concentración todavía más siniestra de poder demoníaco: los espíritus territoriales. En la epístola a los Efesios, Pablo escribe: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes« (Efesios 6:12). Nada en este versículo indica que una o más de estas categorías encajen en la descripción de espíritus territoriales, pero muchos, incluyéndome a mí, piensan que tal cosa es muy probable. (Trataré el tema más adelante.)
Un relato bíblico claro de guerra espiritual a nivel estratégico lo tenemos en Apocalipsis 12, donde se nos dice: «Hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles» (v. 7). Esto es algo bastante diferente a tratar con el ocultismo o echar fuera un demonio de lujuria.
Indudablemente el acontecimiento más influyente que ha estimulado el interés por la guerra espiritual ha sido las publicaciones de las dos novelas de Frank Peretti, This Present Darkness [Esta patente oscuridad] y Piercing the Darkness [Penetrando la oscuridad, Crossway Books]. Muchos cristianos que no habían pensado apenas en la posibilidad de que los sucesos que moldean la sociedad humana pudieran guardar relación con las luchas entre poderosos seres espirituales, hablan ahora abiertamente de tal probabilidad. De hecho, aunque saben la diferencia, muchos leen This Present Darkness [Esta patente oscuridad] más como un documental que como un relato de ficción algo extravagante.

La expulsión del gobernador de Adrogué
El suburbio de clase media alta llamado Adrogué, en Buenos Aires, había experimentado poca evangelización eficaz. Muchos lo habían intentado, pero sin conseguirlo. La mayoría de las iglesias protestantes establecidas en Adrogué habían luchado y terminado por cerrar sus puertas. Se trataba de un camposanto de fundadores de iglesias.
Entre los supervivientes estaba una iglesia bautista, que después de setenta años tratando de evangelizar Adrogué contaba sólo con setenta miembros. Y lo más preocupante todavía era que ninguno de esos setenta miembros residía en la localidad. Nadie recordaba que se hubiera convertido nunca ningún residente de Adrogué.
El pastor Eduardo Lorenzo había aceptado un llamamiento a esa iglesia en 1974. Era un dirigente dinámico que aplicaba los principios del crecimiento de la iglesia, y en trece años, hasta 1987, vio aumentar la congregación de 70 a 250 miembros. Aun así, pocos de esos miembros vivían en Adrogué.
En 1987 comenzó una ola de crecimiento, y cuando visité aquella iglesia en 1990, había pasado la marca de los 600 miembros y construido un nuevo auditorio que tenía capacidad para 2.000. A mediados de 1991 ya asistían 1.000 personas a la iglesia, y Eduardo Lorenzo me dijo: «¡Si para 1993 no llegamos a los 2.000 miembros será porque no lo estaremos intentando!»
¿Qué sucedió en 1987? ¿Cómo se convirtió la evangelización mediocre en evangelización eficaz?
La respuesta está en la aplicación de la guerra espiritual a nivel estratégico en primera línea. Esto no aconteció ni rápido ni fácilmente. Como muchos de nosotros, Eduardo Lorenzo no había sido enseñado en ningún tipo de guerra espiritual. Algunos de sus profesores de seminario consideraban el hecho de enfrentarse a lo demoníaco como un asunto de los pentecostales, pero fuera de lugar para los bautistas respetables.
Viniendo de ese transfondo, Lorenzo necesitó varios años para llegar a la raíz de las dificultades existentes en la evangelización de Adrogué y comprender sus dimensiones espirituales.
Cara a cara con un demonio
Todo comenzó a principio de la década de los 80, cuando el pastor Lorenzo se vio enfrentado con una mujer endemoniada. Aunque se sentía completamente inadecuado para ello, reprendió al demonio en el nombre de Jesús. ¡El demonio salió y la mujer fue liberada! Esto no lanzó a Lorenzo a un ministerio continuo de liberación, pero sí avivó su interés en el tema. En aquel tiempo, uno de los miembros de su iglesia viajó a los Estados Unidos y aprendió algunas cosas acerca de la guerra espiritual, las cuales transmitió a la congregación a su regreso. Lorenzo patrocinó dos seminarios sobre guerra espiritual en su iglesia: uno de los cuales fue dirigido por Edward Murphy, de Overseas Crusades, y el otro por John White, el conocido siquiatra cristiano y escritor del Canadá. El proceso de reequipamiento de la congregación estaba en marcha.
Poco después la batalla comenzó en serio y el enemigo intentó infiltrarse en la iglesia. Se descubrió que una mujer, la cual fingía haberse convertido a Cristo, era un agente encubierto de las fuerzas demoníacas que dominaban Adrogué. Los demonios empezaron a manifestarse abiertamente en los cultos. Satanás estaba contraatacando e intentando intimidar a los creyentes. Según explica Eduardo Lorenzo: «Satanás se sentía contento si podía mantener a aquella pequeña iglesia bautista dando vueltas y más vueltas. Había cegado eficazmente al evangelio las mentes de los inconversos de Adrogué. Alo largo de los años varias congregaciones más habían sido destruidas. Ahora nosotros mismos estábamos experimentando su ataque directo».
Por medio de un largo proceso de oración, ministerio y discernimiento, Lorenzo y los dirigentes de su iglesia identificaron por fin al principado demoniaco más importante que controlaba Adrogué. Descubrieron incluso el nombre de este espíritu territorial. Sintiendo que había llegado el momento de Dios para la última batalla, reclutaron a un equipo de 35 ó 40 miembros de la iglesia los cuales se comprometieron a pasar desde el lunes hasta el viernes de una determinada semana en ayuno y oración. El viernes por la noche, doscientos creyentes casi toda la congregación se unieron a ellos para interceder a nivel estratégico, y tomaron autoridad sobre el principado que dominaba la ciudad y sobre las fuerzas demoníacas menores.
Aquella noche, a las 11:45, los que oraban sintieron de un modo colectivo que algo se rompía en el ámbito espiritual, y supieron que la batalla había terminado. El espíritu malo se había ido y la iglesia comenzó a crecer. No sólo la membresía se triplicó en poco tiempo, sino que ahora el 40 por ciento de la misma es del mismo Adrogué. ¡El año de la victoria fue 1987!
El declinar de Argentina
Con toda probabilidad, lo que sucedió en Adrogué en 1987 no hubiera sucedido en 1977—diez años antes. De todas las naciones de Latinoamérica, Argentina, juntamente con otras como Uruguay y Venezuela, no había experimentado el rápido crecimiento de las iglesias protestantes o evangélicas tan característico de todo el resto del continente. Argentina había sido muy conocida como indiferente o resistente al evangelio. A excepción del impacto extraordinario que tuvo la campaña evangelística de Tommy Hicks a principios de los años 50, el movimiento evangélico en Argentina había estado relativamente estancado.
Sin embargo, un cambio espectacular acaeció en 1982 con la guerra contra Gran Bretaña por la posesión de las Islas Falkland, cuando Argentina trató sin éxito de ocupar las Islas Malvinas, como ellos las llaman. La victoria británica produjo un cambio radical en la sicología social de Argentina, que había conseguido la reputación poco envidiable de ser el pueblo más orgulloso de Latinoamérica. Su orgullo nacional quedó hecho añicos. Muchos se volvieron resentidos. La Iglesia les había fallado, los militares les habían fallado, el peronismo les había fallado. ¡Estaban listos para probar algo nuevo!
Pero la base del orgullo argentino se había ido erosionando en forma grave desde mucho antes de 1982. En otro tiempo la décima potencia económica mundial, Argentina, que alardeaba de tener un nivel de vida superior al del Sur de Europa, era considerada justamente por muchos como la joya de Sudamérica. Juan Domingo Perón tuvo grandes ambiciones para el país mientras fue su dirigente político, durante buena parte de las décadas de los 50 y 60. Pero una vez que la influencia de Perón comenzó a desvanecerse a comienzo de los años 70, éste se vinculó con un poderoso curandero, José López Rega, conocido popularmente como el brujo. López Rega sirvió bajo Perón como ministro de Bienestar Social, y después de la muerte de éste, como consejero principal de su tercera mujer, Isabel Perón, durante los dos años que ella ocupó la presidencia.
El brujo logró levantar un monumento público a la hechicería (desmantelado más tarde) y muchos dicen haberle oído maldecir abiertamente a la nación cuando perdió el poder tras el golpe militar de 1976.
Obviamente los principados y las potestades del mal sobre Argentina lo estaban pasando de maravilla, ya que su misión consiste en hurtar, matar y destruir, y estaban haciéndole todo eso y más a uno de los mejores países del mundo.
El espiritismo, procedente sobre todo de Brasil, comenzó a inundar la nación. Bajo el gobierno de los militares, miles según algunos incluso decenas de miles de sospechosos políticos «desaparecieron» para siempre. Muchos de sus cuerpos ha sido descubiertos recientemente en remotas fosas comunes. Argentina, la que en otro tiempo fuera la décima potencia económica mundial, se encuentra ahora en el décimo lugar empezando desde abajo según algunas estimaciones.
No es extraño, por lo tanto, que el país esté maduro para el mensaje del evangelio. Como es de esperarse, en tal vacío espiritual, y rodeados de una miseria social tan grande, casi cualquier cambio es considerado por muchos como un giro a mejor. El poder de la brujería sigue creciendo. En medio de cada dos casas en toda una manzana, hay tiendas con escaparates que exhiben artefactos de ocultismo. Las sectas falsas como el mormonismo están experimentando un rápido crecimiento. Un enorme y adornado templo mormón domina la carretera que une el aeropuerto de Ezeiza con Buenos Aires. Y según la revista Somos, el presidente, Carlos Menem, consultaba regularmente con una «bruja personal» llamada Ilda Evelia que le aconsejaba desde hace 28 años y cita también las siguientes palabras de un alto cargo del gobierno: «La verdad es que la mayoría de nosotros consultamos con brujas, y lo hacemos muy a menudo».
Vitalidad espiritual
Aunque gran parte de Argentina todavía lucha con el dominio de los gobernadores de las tinieblas, la luz del evangelio de Cristo está progresando más que nunca en la historia. Dios está levantando una compañía de dirigentes espirituales argentinos de primer orden y los está utilizando para abrir «sus ojos [de los argentinos], para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados» (Hechos 26:18).
J. Philip Hogan, hasta hace poco director ejecutivo del Departamento de Misiones Exteriores de las Asambleas de Dios, sabe mejor que nadie lo que Dios está haciendo en el mundo. Sus viajes internacionales le han llevado multitud de veces a Argentina a lo largo de muchos años. Hogan está asombrado de lo que ahora ve en aquel país, y expresa: «Argentina se encuentra en medio de un avivamiento absolutamente soberano y desconocido hasta ahora en su historia. Conozco iglesias de las cuales han sacado los asientos para poder apiñar a más gente dentro».
Edgardo Silvoso, de Harverst Evangelism, uno de los principales expertos en el movimiento cristiano en Argentina, dijo en 1987: «La iglesia en Argentina ha crecido más en los últimos cuatro años que en los cien anteriores».
Los «cuatro años» de Silvoso se remontan a 1984, cuando el evangelista Carlos Anacondia llevó a cabo su primera gran campaña en la ciudad de La Plata. Muchos observadores utilizan esa fecha cuando hablan del comienzo del actual derramamiento de vitalidad espiritual en Argentina.
Carlos Anacondia
Carlos Anacondia era un cristiano comprometido, propietario de una fábrica de tuercas y tornillos de Quilmes, en las afueras de Buenos Aires, cuando Dios lo llamó al ministerio evangelístico. Probablemente no fue mera coincidencia que el mismo día de 1982 en que él iniciaba su primera campaña pública, los británicos hundieran el acorazado General Belgrano en la Guerra de las Malvinas. En aquel entonces Carlos tenía 37 años y era padre de ocho hijos.
Después de observar el ministerio de Carlos Anacondia, tanto desde cierta distancia como de primera mano, estoy listo para adelantar una hipótesis. Aunque algunos otros candidatos probables sean Reinhard Bonnke o Billy Graham, mi previsión es que Anacondia puede muy bien resultar el evangelista de campañas más eficaz de todos los tiempos. El ministerio de Carlos Anacondia, más que el de ningún otro evangelista que yo haya estudiado, es un instrumento para aumentar la tasa de crecimiento de las iglesias que participan en sus campañas.
En La Plata, por ejemplo, la Iglesia de las Asambleas de Dios de la Diagonal, pastoreada por Alberto Scataglini, creció de 500 a más de 2.500 en tres años después de la campaña de Anacondia. Han celebrado sus cultos dominicales en una cancha de baloncesto alquilada desde entonces, debido a que su templo no tenía cabida para todos los asistentes. Durante el mismo período de tiempo, la vecina Iglesia Bautista de Los Olivos, cuyo pastor es Alberto Prokopchuk, experimentó un crecimiento de 200 a más de 1.600 miembros.
En una reciente visita que hice a Argentina, trabajé con pastores de cuatro ciudades distintas. Sin ninguna pregunta directriz por mi parte, en cada una de esas cuatro ciudades oí a los dirigentes cristianos referirse de una manera natural a las nuevas tendencias en sus respectivas localidades como «antes de Anacondia» y «después de Anacondia». Durante más de veinte años estudiando la evangelización urbana de campaña, nunca he escuchado testimonios tan constantes del ministerio de un solo evangelista.
El pastor Alberto Scataglini, principal anfitrión de la campaña de Anacondia que hizo época en La Plata, dice: «El [Carlos Anacondia] transmite su ministerio. No es meramente cosa de una persona. Allí donde va parece transmitir a otros la misma unción que él tiene. Eso le diferenció mucho de cualquier otro evangelista que habíamos tenido aquí. Antes, el evangelista venía, y una vez que se iba el avivamiento había acabado, el poder desaparecía».
LA ORACIÓN DE GUERRA
¿Qué está haciendo Carlos Anacondia que no hacen generalmente otros evangelistas de campañas urbanas? Creo que la oración de guerra. En esto concuerda mi amigo Edgardo Silvoso.
Edgardo Silvoso dice que Anacondia y los otros prominentes evangelistas argentinos «incorporan a su trabajo de evangelización un nuevo énfasis en la guerra espiritual el desafio de los principados y potestades, y la proclamación del evangelio no sólo a las personas, sino también a los carceleros espirituales que las mantienen cautivos». Según Silvoso, la oración es la variable principal. «Los evangelistas empiezan orando por las ciudades antes de proclamar el evangelio en ellas, y únicamente después de que sienten que las potestades espirituales sobre la región han sido atadas, comienzan a predicar».
Un accesorio permanente de las campañas de Anacondia es su ministerio de liberación, posiblemente uno de los más sofisticados y masivos que se conozca. Bajo la dirección de Pablo Bottari, un siervo de Dios sabio, maduro y dotado, literalmente miles de individuos son liberados de demonios durante cada una de las 30 a 50 noches consecutivas de una campaña.
La tienda de liberación de 45 metros, levantada detrás de la plataforma al aire libre del orador, está funcionando desde las 8 de la noche hasta las 4 de la madrugada de cada día. Anacondia la llama la «unidad de cuidados intensivos espirituales». Allí, numerosos equipos adiestrados por Bottari en la oración de liberación llevan a cabo el ministerio real de imposición de manos.
Yo no he visto una oración de guerra que sea un final en sí mismo. Mi interés principal es una oración de guerra que contribuya a la evangelización de una forma efectiva.
No he visto nunca a ningún evangelista de campañas que sea tan agresivo en público confrontando los malos espíritus como Anacondia. Mediante un desafío prolongado de gran volumen y potencia lo que hace en realidad es ridiculizar a los espíritus hasta que éstos se manifiestan de una manera u otra. A los no iniciados, el escenario del solar de la ciudad donde celebra sus campañas puede parecerles una confusión total, pero para los miembros especializados y experimentados de los 31 equipos de ministerio de la campaña de Anacondia, se trata simplemente de una noche más de oración de guerra en primera línea en la que el poder de Jesucristo sobre las fuerzas demoniacas se manifiesta ante todos.
Y el poder de las reuniones es imponente. Se producen muchas curaciones milagrosas. Hay, por ejemplo, tantos milagros dentales, empastes, dientes nuevos y sustituciones de puentes defectuosos por muelas sanas que sólo se concede tiempo para dar testimonio público a aquellos que han tenido más de dos muelas empastadas. En una ocasión se informó de que un enano había crecido 38 centímetros.
Se sabe de peatones desapercibidos que pasaban cerca de las reuniones y que cayeron bajo el poder del Espíritu Santo. En la ciudad de Santiago del Estero, un sacerdote local decidió oponerse a la campaña invadiendo el área con una procesión religiosa. Cuando llegaron, los cuatro hombres fuertes que llevaban la imagen de la virgen favorita del sacerdote cayeron al suelo bajo el poder del Espíritu y la imagen se quebró en mil pedazos. Dos de dichos hombres pasaron la noche en el hospital ¡y los otros dos en la tienda de liberación de Anacondia!
Esto es la oración de guerra en acción. La oración dirigida por el Espíritu abre el camino para que las bendiciones del reino de Dios vengan a la tierra con sanidades, liberaciones, salvación, santidad, compasión por los pobres y los oprimidos, y el fruto del Espíritu. Sobre todo, Dios es glorificado, adorado y alabado.
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La ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





NOS PREPARAMOS PARA ENSEÑAR
Cuidar la Doctrina es un llamado 1 Timoteo 1:3-11
Advertencia contra falsas doctrinas
1Timoteo 1:3-11
3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. 5Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, 7queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
8Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 11según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

Reina Valera Revisada (1960). 1998 . Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.
ENCARGO DEL CUIDADO DE LA DOCTRINA 1 Timoteo 1:3–11

Como te rogué que te quedases en Éfeso … así te encargo ahora (3a y 4c). Podemos apreciar la insistencia del apóstol para que se resuelva el problema que empieza a surgir en Éfeso en cuanto a falsos maestros.11 Le había rogado que se quedara cuando pasó con él rumbo a Macedonia, y ahora por carta le vuelve a encargar la misma e importante tarea.
Para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables (3b y 4a). Desde el v. 3 se establece el tema prioritario de la epístola: proteger la doctrina. ¿Por qué la doctrina?12 Porque es el fundamento de nuestra fe, de nuestro poder y de nuestra esperanza en Cristo Jesús.
La doctrina cristiana es el conjunto de enseñanzas bíblicas. Tienen por objeto el mejoramiento del ser humano (Is. 42:3; Pr. 23:7; Jn. 8:32) y debían ser aceptadas por todos aquellos que formaran parte de la iglesia visible de Jesucristo.
Son apropiadas las palabras que sirvieron como base para la Constitución de la Iglesia Presbiteria en México: “De la fe y práctica: Reconocemos la estrecha relación que existe entre la fe y la práctica, por lo que la verdad cristiana tiene por objeto activar la fe y la santidad de los individuos y estimularlos al amor y a las buenas obras.” Seguramente que San Pablo también tenía en mente las palabras del salmista “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (11:3). Tan importante es el asunto que se recomienda a Timoteo que “mande” o sea que ejerza toda autoridad sobre este problema.
Las fábulas eran ficciones religiosas que habían sido inventadas y carecían de fundamento bíblico. Las genealogías interminables probablemente eran interpretaciones necias y extravagantes de la historia del A.T., quizás mezcladas con ideas de la filosofía de ese momento.13
Que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por la fe (4b). Véase el contraste entre el resultado de seguir la verdad, que es “edificación de Dios”, y seguir la “diferente doctrina … disputas”. Dice Juan Calvino: “Juzga la doctrina por el fruto, porque todo lo que no sirve sino para suscitar pleitos, debe ser doblemente condenado.”14
El propósito de este mandamiento es el amor (5a). Esta expresión refuerza lo dicho al comentar el v. 3 sobre el resultado de conocer y aceptar la verdad.
Nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida (5b). De un corazón pecaminoso no sale amor, aunque a veces sí pueden salir imitaciones del amor. Los resultados de la “sana doctrina” son edificación, fe, amor y buena conciencia.
Corazón limpio. En el N.T. corazón significa el aspecto central de una persona (1 P. 3:4); la persona tal como es ante Dios. El término griego para indicar limpio, está relacionado con el verbo que encontramos en 1 Jn. 1:7, 9 (ver 2 Ti. 2:22), donde se usa la misma frase con la idea de limpieza continua y transformación interior. En vista de que los lectores eran cristianos, aquí el término tiene que referirse a quienes caminan en la luz y confiesan sus pecados prontamente, y constantemente están siendo transformados por Dios.
Buena conciencia. El término griego original indica que uno es consciente de lo buenas o malas que son las acciones y actitudes de uno. El concepto de Pablo sobre la conciencia se basa en que la humanidad fue creada a imagen de Dios, y que por lo tanto conoce a Dios, y sus normas están presentes en la conciencia humana (Ro. 1:18 y sig.; 2:15). Sin embargo, debido al pecado la conciencia no es un instrumento confiable, opera de acuerdo a la información moral que recibe. y debe estar alineada con la Escritura para operar de acuerdo al plan de Dios. Al hablar de buena conciencia, Pablo se refiere a una sincera autoevaluación de nuestra conducta.
Fe no fingida. Fe en el sentido de confianza en Dios y dependencia de Él. No fingida en el sentido de sincera, sin hipocresía, con énfasis en lo genuina que es esa confianza.
De las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley (6 y 7a). El problema en Éfeso lo estaban causando personas que seguían los pasos de Himeneo y Alejandro, quienes habían sido entregados a Satanás por San Pablo (1:20). Tales personas se consideraban a sí mismas doctores de la ley.15
Sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman (7b). Esto suele suceder hoy día con predicadores que por tener facilidad de palabra, se levantan como pastores y líderes de la iglesia sin tener llamamiento de Dios, ni preparación alguna, ni confirmación de una iglesia local.16 Algunos de estos predicadores llegan a inventar doctrinas y formar nuevos grupos, a quienes les enseñan cosas que ni ellos mismos entienden.
Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente (8). Las falsas enseñanzas tenían que ver con un mal entendimiento de lo que significaba la ley,17 pensando que el hombre puede alcanzar la salvación de su alma por guardar la ley. Pablo combate esta falsa doctrina en todas sus epístolas, dedicando a ese solo asunto su carta a los Gálatas, a quienes llama insensatos (3:1–2).
Comprendemos mejor lo pernicioso de esta doctrina si recordamos que equivale a desviar a los hombres del camino al cielo, conduciéndolos al camino de perdición. por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado (Gá. 2:16b).
¿Qué es usar la ley legítimamente? Pablo declara que ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe (Gá. 3:24). Y por la fe confirmamos la ley (Ro. 3:31), que fue el tropiezo de Israel, porque iban tras ella no por fe (Ro. 9:31–32). Los que conocieron el evangelio y creían que era indispensable guardar la ley para ser salvos, eran llamados “judaizantes”. Estos consideraban que las obras deberían venir antes de la salvación, y no como consecuencia de ella como se define en Ef. 2:8–10.
Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores (9a). No fue dada al justo para que fuera salvo por ella, pues el justo por la fe vivirá, sino para que conociera su situación de pecador a fin de ser redargüido por ella, y a fin de que volviera sus ojos a Jesucristo (1:15).
En seguida se da una lista de 14 clases de infractores cuya conducta se opone a la sana doctrina: Transgresores, desobedientes, impíos, pecadores, irreverentes, profanos, parricidas, matricidas, homicidas, fornicarios, sodomitas, secuestradores, mentirosos, perjuros y cuanto se oponga a la sana doctrina (9b y 10).
Pablo menciona a los transgresores, y comienza una lista de pecadores, lista típica del apóstol en sus escritos.18 Hay dos grandes divisiones en la lista. En la primera, hay tres pares en una clasificación general: Transgresores y desobedientes, impíos y pecadores (exteriormente desobedientes), irreverentes (no respetan a Dios) y profanos (no respetan la religión). Luego la lista tiene una gran similitud con los Diez Mandamientos (del quinto al noveno). Estas personas sin ley son quienes matan a sus padres o a sus madres (quinto mandamiento); los homicidas (sexto mandamiento); los fornicarios o inmorales y los sodomitas u homosexuales (séptimo mandamiento); secuestradores—o comerciantes de esclavos—(octavo mandamiento), los mentirosos y los que juran en falso (noveno mandamiento).
Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado (11). Con esta expresión exalta el mensaje que la iglesia debe defender, y proclamar (1:15). Pablo bendice a Dios por la grandeza de su plan redentor, pero también por haberle encomendado la predicación de este evangelio. Su inmensa gratitud y testimonio personal será tema para nuestro siguiente capítulo.
BOSQUEJOS PARA LA GUÍA DE ESTUDIO
CONTRASTE ENTRE BUENA Y MALA DOCTRINA (1:3–11)
Lo positivo
Lo negativo
1. La sana doctrina (3, 10)
Diferente doctrina (3)
2. Edificación de Dios (4)
Acarrea disputas (3)
3. La fe para los cristianos (4)
La ley para los transgresores (9)
4. Unos, justos (9)
Otros, pecadores (9)
5. Glorioso evangelio (11)
Fábulas y genealogías (4)
LA TAREA DEL PASTOR
1.     No dejar que se enseñe diferente doctrina (1:3)
2.     No permitir que se preste atención a malas doctrinas (1:3)
3.     Enseñar sana doctrina (1:10)
ENCARGO A LOS PASTORES (1:3–11)
A.     Encargo principal de la epístola: cuidar la doctrina (vv. 3–4).
1.     Pablo encargó a Timoteo que mandara a algunos que no enseñaran “diferente doctrina” (1:4, 18).
2.     El mandamiento incluye que no presten atención a todas aquellas herejías que conducen a disputas. Por otra parte, la “sana doctrina” (v. 10) siempre debe resultar en edificación, pues Dios es el autor, y todo lo hace con bendición para el hombre.
B.     La razón del encargo (vv. 5–6).
1.     El resultado final de la sana doctrina: amor (v. 5; 1 Jn. 4:8).
2.     La fuente del amor es un corazón limpio por la sangre de Jesucristo; una buena conciencia, restaurada por el Espíritu de Dios; y una “fe no fingida”, la fe verdadera de quien ha nacido otra vez, no la fe falsa de los que siguen la religión por tradición y no por convicción.19
3.     Los resultados de dejar la sana doctrina y el amor: desviarse y apartarse a vana palabrería.
C.     El encargo específico es corregir errores en cuanto a la ley (vv. 7–11).
1.     Corregir a quienes quieren ser “doctores de la ley” sin entenderla (v. 7).
2.     Corregir a los que imponen la ley a los justos (v. 9). Los judaizantes enseñaban que la salvación incluía el cumplimiento de leyes rituales, como la circuncisión (Hch. 15:1).
3.     La ley dada para los transgresores (vv. 9–10). Mención de pecadores cuya conducta se opone a la sana doctrina.
4.     La ley fue cumplida perfectamente por Jesucristo.
ÉFESO
Ciudad al o. de Asia Menor. Situada entre Mileto y Esmirna, a 5 km. del Mar Egeo. Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Además allí estaba el grandioso templo de Diana, llamada Artemisa por los griegos. El templo era una de las siete maravillas del mundo antiguo.
El apóstol Pablo visitó Éfeso en dos ocasiones y permaneció allí tres años (Hch. 20:31).
El lugar merecía especial atención ya que era una ciudad de mucha idolatría, exorcismo, y magia. Igualmente tenían el culto a Diana, motivo de gran corrupción y fanatismo extremo (ver Hch. 19:34).
Fue tanto el interés del apóstol por ese lugar, que allí dejó a Timoteo para que pastoreara la iglesia, alimentándola y cuidándola de malos maestros que se estaban desviando de la sana doctrina.
LA LEY (1:7–9)
Traducción del hebreo TORA, instrucción, enseñanza, revelación; y del griego NOMOS, “lo válido”, “lo que es asignado”.
Ley es el nombre dado al Pentateuco, en el cual se encuentran tres clases de leyes que debía guardar todo israelita: La ley moral (los 10 Mandamientos), la ley civil (diversas clases de preceptos para mantener buenas relaciones sociales, así como también penas para los infractores), y la ley ceremonial (que contiene lo relacionado al culto a Dios, a los sacerdotes, a los santos sacrificios y a las ofrendas). La Torá bíblica es una unidad inseparable de estas tres clases de leyes dadas al pueblo de Israel. Antes que fuese escrita la ley de Moisés, existía la verbal, conservada desde tiempos de Adán y Eva. Dios promete bendecir a Abraham por cuanto guardó sus preceptos, mandamientos, estatutos y leyes aún sin codificar (Gn. 26:5).
Los gentiles, a quienes no fue dada la ley y algunos de los cuales nunca tuvieron conocimiento de ella, Pablo declara que serán juzgados sin ley (escrita) pero por la ley escrita en sus corazones (Ro. 2:14–15).
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11 Ver nota adicional sobre Éfeso al final de esta sección.
12 Las palabras griegas más usuales en el N.T. en cuanto a doctrina son DIDACHE o DIDASKALIA, cuyo significado es “enseñar” o “lo que se enseña”. La Palabra de Dios—el material de enseñanza—es nuestra doctrina. La palabra se usa en singular, aunque se refiere al conjunto de doctrinas o dogmas de la Biblia entera (1:3, 10; 4:6, 16; 6:1, 3). Cuando se refiere a las falsas enseñanzas de Satanás, les llama en plural “doctrinas de demonios”, enseñanzas de los demonios (4:1). Ver también He. 13:9. Esto nos hace pensar que hay variedad, confusión, contradicción y locura en las religiones no cristianas y en las satánicas. Como también que hay unidad en la Palabra de Dios, dentro de la variedad de sus muchas enseñanzas, a pesar de que fue escrita por varios autores y en diferentes épocas.
13 A pesar de estas posibles explicaciones, el significado pleno permanece incierto ya que Pablo no ofrece suficientes detalles. De lo que sí estamos seguros es de que el apóstol se oponía a ellas en forma terminante, en especial por los resultados negativos (1:6; 6:3–5).
14 Ver 6:3–5, resultados negativos de las enseñanzas contrarias a las sanas palabras del Señor.
15 Gr. NOMODIDASKALOI, maestros de la ley.
16 Ver 4:14, que habla de la ordenación ministerial de Timoteo.
17 Ver nota adicional sobre la ley al final de esta sección.
18 Ver Ro. 1:29–31; 1 Co. 5:11; 6:9–10; 5:19–21; 2 Ti. 3:2–4.
19 Ver Introducción a Efesios, Comentario Bíblico del Continente Nuevo.
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Enseñemos a los recién convertidos a ser “salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40)

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





1 Timoteo 1:1-2 - Las ovejas recién nacidas: Cuidados
NOS PREPARAMOS PARA APRENDER Y ENSEÑAR 
Ministros y Predicadores
Itinerantes
1 Timoteo 1: 1-2
Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, 
2 a Timoteo,a verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor

a a 1.2: Hch. 16.1.
Reina Valera Revisada (1960). 1998. Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.
CUIDADO DE LOS HIJOS ESPIRITUALES 
1 Timoteo 1:1–2
Pablo (1a). El autor de esta epístola es Pablo, quien fuera Saulo de Tarso, perseguidor de la iglesia (Hch. 9:1–2). Judío de la tribu de Benjamín (Fil. 3:5) y ciudadano romano por herencia paterna (Hch. 16:37). Desde su conversión en el camino a Damasco (Hch. 9) su vida estuvo dominada por una ardiente devoción a Dios.
Prolífero escritor, Pablo fue el más extraordinario ganador de almas y plantador de iglesias, y con esta epístola revela su gran capacidad discipuladora, demostrando que no dejaba su obra a medias, sino que a través del tiempo y la distancia seguía lo que había empezado. Esto lo vemos en los vv. 1 y 2.

Apóstol (1b). Esta palabra significa “enviado”1 y se refiere especialmente a los doce escogidos por Jesucristo para que estuviesen con El y para enviarlos a predicar (Mr. 3:14). También se usa para con los maestros y misioneros destacados.2
Se ha discutido bastante sobre si el último apóstol fue Pablo o Matías (Hch. 1:26), por lo cual nada diremos en favor de uno u otro. Pero sí pensemos en por qué no se habla de los 13 apóstoles, ya que si el N.T. es un cumplimiento del Antiguo, ¿por qué no reflexionar que en Israel había 13 tribus, y no 12 como comúnmente se enseña? (La tribu de Leví dejó de contarse, pero nunca dejó de existir ni de pertenecer a Israel.)

De Jesucristo por mandato de Dios (1c). San Pablo siempre defiende su título de apóstol diciendo que lo es de Jesucristo y en esta epístola agrega por mandato de Dios. No lo hace por realzar su propio nombre, sino para dar mayor importancia a las doctrinas, exhortaciones y consejos que dará—y en esta epístola se hace más necesario ya que indicará a Timoteo sobre el trato a personas que le son opositoras y que están trastornando la fe (1:19, 4:1 y 6:10).
Con esta forma de saludo, Pablo también muestra que ser ministro de la iglesia del Señor es un oficio sagrado. No se escoge por decisión personal, como puede ser el caso de otros servicios que cualquier cristiano puede y debe prestar. Cristo resucitado apareció a Pablo como a los otros apóstoles, y lo llamó personalmente como un instrumento escogido (Hch. 9:15). Ananías le explicó a Pablo sobre su llamamiento, y luego la iglesia de Antioquía lo confirmó (Hch. 13:1–3). Además el fruto de sus trabajos lo reconfirmó. Él, como los demás apóstoles, tuvo un período de tres años de preparación de parte de Jesucristo mismo (Gá. 1:11–12, 15–18). De aquí que no cualquiera debe levantarse y decir “el Dios que llamó a Pablo me puso también a mí en el ministerio”, cosa que haciendo algunos, han trabajado en la carne y hecho estragos en la viña del Señor.3
En estos dos versículos hallamos 10 menciones del nombre de Dios: Jesucristo, Dios, Salvador, Señor, Jesucristo, Dios, Padre, Cristo, Jesús y Señor. Un enamorado siempre tiene a flor de labios el nombre del ser amado.4

Nuestro Salvador (1d). Aquí es al Padre a quien llama nuestro Salvador, aunque luego dice que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores (v. 15). Pablo tenía muy presente que al Padre también le pertenece nuestra salvación, ya que envió a su Hijo al mundo.
La expresión “Dios nuestro Salvador” sólo se encuentra en las epístolas a pastores, quizá porque ellos tienen una amplitud teológica más preparada para entender todo el programa de redención y el rol de cada persona de la trinidad.5

Y del Señor Jesucristo nuestra esperanza (1e). Aunque en el trino Dios está nuestra esperanza, a Jesucristo se le llama así porque al aceptarlo como Salvador, se inicia dicha esperanza—que abarca todo en nuestra vida, la confianza al morir y la resurrección (1 P. 1:3). Pablo vio a Cristo resucitado y nos alienta recordándonos que Él es nuestra esperanza viva.6

A Timoteo (2a). Es el destinatario, aunque Pablo sabía que la carta sería leída por líderes de Éfeso que habían empezado a enseñar una doctrina diferente de la que el apóstol había enseñado. Pero Dios estaba inspirando al autor (2 Ti. 3:16) para ayudar también a los líderes de la iglesia universal, entre los cuales estamos incluidos.
El nombre Timoteo significa “temeroso de Dios”, es decir quien honra a Dios. Nació en Listra.7 Hijo de padre griego y madre judía (Hch. 16:1), recibió instrucción de su madre Eunice y de su abuela Loida (2 Ti. 1:5).
Timoteo vivía en Listra cuando Pablo visitó ese lugar en su primer viaje, y parece ser que en esa ocasión recibió a Jesucristo como su Salvador (Hch. 14:6–7) pues para la segunda visita de Pablo (Hch. 16:1–3), ya era un joven sobresaliente del cual daban buen testimonio de él los hermanos … y desde entonces quiso Pablo que éste fuese con él. Fue testigo de los sufrimientos de Pablo y le amó como un padre (2 Ti. 3:10–11).
Acompañó a Pablo a Macedonia (Hch. 16:10), Filipos (Hch. 16:12; Fil. 2:22), Berea (Hch. 17:14), Atenas (Hch. 17:15; 1 Ts. 3:2), Tesalónica y Corinto (Hch. 18:1, 5; 1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:1). Estuvo con el apóstol cuando hizo su quinta y última visita a Jerusalén (Hch. 20:3–6). Participó por algún tiempo de la prisión de Pablo en Roma (Fil. 2:19; He. 13:23).

Verdadero hijo en la fe (2b). De pasajes como éste se ha derivado la costumbre de considerar como hijos espirituales a todos aquellos que oyeron el evangelio por nuestro intermedio (1 Co. 4:15). “Verdadero” porque no era convertido por otro y discipulado por él, sino que Dios le permitió a Pablo ser instrumento de su conversión.

Gracia (2c). Esta es la primera de tres palabras con que el inspirado escritor bendice a su hijo Timoteo. Gracia es la bendición divina por la cual tenemos entrada a todas las bendiciones de Dios.

GRACIA
La palabra gracia en griego es CHARIS, y tiene un gran número de acepciones y formas. La Biblia misma habla de “la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).
En el N. T. gracia se usa 170 veces. Es imposible hablar de una sola definición. Mencionemos algunas.
En 1 Ti. 1:2 como en Fil. 1:2 se refiere al gran atributo comunicable de Dios por el cual nos promete su presencia aun cuando nosotros a veces no le honremos. Gracia es, entonces, un favor inmerecido (1 Ti. 1:3, 14; Tit. 3:7).
     La principal manifestación de su gracia es la salvación (Tit. 2:11). Pablo habla del “evangelio de la gracia de Dios” (Hch. 20:24). En Ef. 2:8–9 se manifiesta como un don de Dios. Toda gracia procede de Dios (1 Ti. 1:2; 1 P. 5:10), y ha sido encarnada en Jesucristo (Jn. 1:17).
     En Hch. 14:26 encomendar a la gracia de Dios para una obra se refiere a la ayuda de Dios (ver también 2 Co. 1:12).
     Gracia es un favor que se recibe sin haberlo ganado (Ro. 11:6). En estos casos es sinónimo de perdón, indulto y salvación (Gá. 2:21; 3:11).
     Los reformadores hablaron de “gracia especial” para los creyentes y de “gracia común” para los no creyentes. Un ejemplo de esta última es Mt. 5:45.
     San Pablo también usa la palabra como sinónimo de “ofrenda” (2 Co. 8:1–3, 7, 9).

Misericordia (2e). Este es el atributo de Dios por el cual nos acepta e invita sin que haya en nosotros mérito alguno, ni siquiera el derecho de acercarnos a pedirle perdón. Misericordia es la compasión de Dios para el hombre caído y totalmente perdido.8

Y paz (2f). Paz es vivir tranquilos, tanto en nuestro interior como exteriormente y a pesar de las circunstancias. La paz es anhelo de todo hombre y de todo pueblo sobre la tierra, y precisamente Jesucristo puede hacer real esa paz entre los hombres. Dentro de la iglesia ya no hay barreras y es posible la paz entre judíos y gentiles, ricos y pobres. hombres y mujeres, sabios e ignorantes.9
El clímax de esa paz es la reconciliación del ser humano con Dios, por medio de la fe en Jesucristo (Ro. 5:1). Esta fe unió a Pablo y a Timoteo.

De Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor (2g). La Biblia enseña que toda gracia, toda misericordia y toda paz proceden de Dios, de su Hijo y del Santo Espíritu. Algunos movimientos y ciencias exaltan al hombre como si de él pudieran brotar la gracia y los poderes que sólo vienen de Dios. Ni el hombre por sí solo, ni grupos filosóficos o políticos podrán influir para traer gracia y paz al mundo sin ayuda de Dios.
Llamar a Cristo Jesús nuestro Señor y no nuestro Salvador, como hace el apóstol, es señal de conversación madura, pues dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección (He. 6:1). La enseñanza está dirigida especialmente a quienes no han puesto la vida entera a los pies de Cristo. Esto da el derecho de llamarle “Señor”, sin temor de que nos diga: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? (Lc. 6:46).
BOSQUEJOS PARA ARMAR NUESTRO ESTUDIO
¿QUIÉN FUE PABLO?
1.     Perseguidor de la iglesia cuando no era cristiano (1:13)
2.     Apóstol de Jesucristo, enviado a predicar el evangelio (1:1)
3.     Ministro del evangelio. Ganador de almas (1:1, 12, 16)
4.     Padre en la fe de Timoteo (1:2)
¿CÓMO HIZO PABLO SU OBRA DISCIPULADORA?
1.     Visitó dos veces Listra, donde vivía Timoteo (Hch. 16:1–3; 14:21; 16:1).
2.     Escogió cristianos de buen testimonio (Hch. 16:2). Desde un principio tuvo cuidado del bienestar de la iglesia.
3.     Preparó al discípulo de cerca y no a control remoto (Hch. 16:3). Discípulo, gr. MATHETES, uno que aprende por la costumbre.
4.     Hace participar a Timoteo en muchos trabajos. En Hch. 16:4–10 se habla de muchos kilómetros recorridos hasta que deja a Timoteo en Berea (17:14); luego lo manda a Atenas (17:15). después lo vuelve a dejar solo, para más tarde alcanzarlo en Macedonia (18:5). Lo volvemos a ver en Éfeso, desde donde es enviado otra vez a Macedonia (19:22). Días después le vemos acompañando a Pablo de Grecia a Asia (20:4).
5.     Finalmente, lo gradúa. Los viajes, el seminario ambulante de Pablo, terminan con la graduación de Timoteo: dejarlo sólo en Efeso con toda autoridad para “corregir” errores doctrinales (1:3), no sin antes recibir la orden ministerial de 1 Ti. 4:14. El discípulo es dejado solo físicamente, con la ayuda espiritual a distancia.10

CONCLUSIÓN
Hagamos la obra de Dios completa. Enseñemos a los recién convertidos a ser “salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40). Así seremos imitadores de Jesucristo, quien nos enseñó a capacitar con amor y con su ejemplo. “Hacer discípulos” implica dedicación, paciencia, entrega, empeño, oración y perseverancia.
ILUSTRACIONES
GRACIA
En 1978 Violeta B. de Chamorro sepultó a su esposo Pedro Joaquín Chamorro, un importante periodista en aquellos días. Según la prensa, el hombre había sido asesinado por motivos políticos.
En agosto de 1990, siendo presidenta de Nicaragua, la Sra. Chamorro pidió el perdón para quienes mataron a su esposo. Ella mostró misericordia y gracia para con sus enemigos, aunque sus hijos no estuvieron de acuerdo porque los enemigos nunca demostraron arrepentimiento.
DISCIPULADO
En el Presbiterio Olmeca (en el sureste mexicano), cuando un joven decide dedicarse al ministerio e ir al seminario, es “adoptado” por un pastor quien lo discipula durante un año. El joven recorre la zona y hace trabajo de ayuda pastoral. Al cumplir esta práctica, si continúa con su deseo de servicio, entonces es enviado al seminario.
Es una costumbre beneficiosa pues hace que los jóvenes aprecien más el estudio y ayuda a disminuir las deserciones.
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1 Gr. APOSTOLOS.
2 Hch. 14:14; 1 Co. 4:6, 9; Fil. 2:25; 1 Ts. 2:6.
3 No menospreciemos la “ordenación ministerial” que haga una iglesia con imposición de manos de sus ancianos o ministros. Para abundar más sobre este tema, léase sobre María, Aarón y Moisés (Nm. 12:1–15).
4 Tómese cualquiera de las epístolas paulinas y nótese las muchas ocasiones en que menciona a Dios en cualquiera de sus tres personas. En 1 Timoteo lo hace 62 veces.
5 Dios se agradó en salvar a los creyentes (1 Co. 1:21); Jesucristo consumó la redención (1 Ti. 1:15); el Espíritu Santo guía a los hombres a Jesús (1 Co. 12:3). En el pasado Cristo quitó nuestra culpa (1 P. 2:24). En el presente, el Espíritu Santo nos libra del poder del pecado, haciéndonos renacer y santificándonos para una vida de victoria (1 P. 1:2–3). Y en el futuro, Dios nos librará para siempre de la presencia del pecado (Ro. 8:30).
6 Ver Col. 1:27.
7 Listra era una ciudad en la provincia romana de Galacia, Asia Menor.
8 El Salmo 136 es un canto a la misericordia de Dios, a la cual se atribuye toda obra de creación, preservación, providencia y salvación. En este salmo 26 veces se repite: Porque para siempre es su misericordia.
9 El profeta Isaías lo ilustra con la figura del lobo con el cordero (11:6).
10 Tres de esas grandes ayudas: 1) Le manda dos cartas; 2) intercede por él ante Dios (2 Ti. 1:3); 3) lo exhorta a seguir la cadena del discipulado (2 Ti. 2:2).
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